25 abril 2017

A LOS QUE ME CRITICAN, QUE CHINGUEN A SU MADRE

Antes que me juzguen por el título de la presente columna, les digo a mis escasos lectores en número de cuatro, que no es una afirmación original del escribano de la trinchera. Es propiedad de uno de los candidatos a la gubernatura, si, de ése que robó poquito allá por el municipio de san Blas. Hoy la difundo como un ejemplo de lo que no debe pasar en un proceso electoral, como un ejemplo del primitivismo político que nos embarga y que algunos hasta lo aplauden. Eso es lo que me preocupa. El video circula en las redes sociales.
            La frase de “chinguen a su madre” es una defensa muy folcklórica que hace dicho candidato respecto de aquellos que lo critican con diferentes afirmaciones: que es el jefe de los sicarios, que es financiado por narcos y secuestradores y que al final de cuentas es el candidato del ahora ex fiscal Edgar Veytia. A quienes lo critican con esos dichos, les dijo de su parte: “Chinguen a su madre”.
            Desde luego, hay un lenguaje coloquial que puede ser utilizado como parte de una estrategia de campaña, un lenguaje coloquial que puede ser usado para identificarse con el propio lenguaje del pueblo, de mucha gente que es sencilla y que se identifica mejor con los candidatos si hablan el mismo lenguaje que ellos. Pero una cosa es ser coloquial y sencillo y otra muy diferente es caer en las vulgaridades y corrientadas que prostituyen los procesos políticos.
            Por supuesto, no soy un santo y tampoco me asusto por dichas frases. Es más, hasta las he usado en diferentes contextos. De hecho, chingar, según la real academia de la lengua española tiene diferentes acepciones que no son peyorativas ni ofensivas para alguien. Tiene diferentes acepciones: importunar, molestar a alguien. O en otros países tiene el significado de no acertar, fracasar, frustrarse o fallar. En si pues no es una palabra netamente ofensiva, sin embargo, en el mundo de la plebe, lo que más enoja, es el tono con que se dice y, quizá, el candidato del bigote falso, emitió un tono que les puede ofender a sus críticos.
            Sin embargo, usar un lenguaje de ese nivel de parte de un aspirante a gobernar un pueblo no es bien visto. Sobre todo, porque si de lo que se trata es del futuro del pueblo de Nayarit, me parece que al bajar el nivel, todos, no solamente quien emite ese tipo de afirmaciones, vamos a seguir siendo la burla nacional. Tal parece que a los Nayaritas nos identifican a partir del que robó poquito y, si a eso le sumamos que a los críticos les mientan la madre como respuesta a sus críticas en lugar de argumentos, entonces vamos a ser el hazmerreír nacional, seremos la botana del país. Ya me imagino a López Obrador mentándole la madre a todos los “analistas” oficialeros que lo critican diariamente con tal de ser sencillo.
            Pero, aparte, quizá haya otro tema derivado de esa afirmación. Quizá no solamente sea una frase mercadológica en aras de ser un candidato a gobernador cercano al pueblo, sino que en realidad esa afirmación lleve un alto contenido de intolerancia hacia la crítica y hacia quienes osan atreverse a alzar la voz contra los políticos y gobernantes. En realidad, ese es el tema que más preocuparía, porque gobernantes bocones ya los hemos tenido y no ha pasado nada, simples bravuconerías que rayan en el circo y la chunga, pero cuando ese tipo de afirmaciones revelan un carácter autoritario, entonces las cosas son diferentes.
            Una cosa es tener un gobernante chistoso, bailador y hocicón, pero otra muy diferentes es tener un gobernante que no acepta críticas. Este último es peligroso porque entonces tienden a cercenarse libertades consagradas en la constitución. Aquí es donde el pueblo debe fijase en el tipo de candidato que es el del bigote falso. Si estamos saliendo de un gobierno que montó una paz y una tranquilidad de miedo, una paz y una tranquilidad narca, donde nadie dice nada por miedo a ser extorsionado, levantado o desaparecido, muy curiosos estaríamos que ahora escogiéramos un gobernante que aparte de eso nos ofrezca ser silenciados para que no haya crítica.
            Por eso a mis escasos lectores en número de cuatro, les sugiero que disfruten el circo que ofrece dicho candidato, que se rían de sus actos bufonescos y se diviertan un poco este tiempo de campaña con ese tipo de lenguajes de lavadero, pero, sin embargo, que su voto no lo emitan en función de los diez minutos que les hace reír el bufón de este proceso electoral, sino en función de lo que puede representar para nuestras familias. Eso es lo que se juega. Está bien que le aplaudan, que se rían un poco de manera gratis en los eventos que les ofrece como actos de campaña, pero jamás vayan a definir el rumbo de Nayarit en función de la risa que pueden provocar esas bravuconerías. No podemos pasar de un gobierno como en el que estamos, a otro peor.

PD. Ya hay varios candidatos que están pasando a la propuesta. Felicito a todos ellos que están siendo constructivos en este proceso electoral. En realidad, los Nayaritas requerimos de todos, del talento de todos para salir adelante. Sin embargo, no necesitamos de los perversos, de esos que quieren seguir medrando del erario público y que ven a este proceso electoral como el tiempo en que deben seguir agazapados en algunos espacios para que luego vengan mejores tiempos para ellos. Ya lo dijo el ahora ex rector de la Universidad Tecnológica, muy amigo del aún gobernador Sandoval y que fue corrido por éste último al exponer la pus del gobierno actual: Hay muchos espacios donde podemos seguir agazapados esperando mejores tiempos.

OTRA DENUNCIA CON NAVARRO ¿Y?

CON NAVARRO QUINTERO EN 2018 ¿Y?