16 septiembre 2015

¿Y MATIAS MONTEAGUDO?


Pasada la euforia de las fiestas patrias, donde Miguel Hidalgo y otros próceres son vitoreados como los padres de la  patria, habria que darles merecimientos también a otros personajes olvidados por la historia ¿o los historiadores?. En esa medalla de ser el padre de la patria también debería estar Matías Monteagudo, a quien casi ni se le menciona en la historia.
            Todos sabemos que Miguel Hidalgo fue quien inició su guerra al amparo del estandarte de la virgen de Guadalupe, pero también sabemos que fue fusilado el 30 de julio de 1811, apenas unos meses de iniciada la rebelión, la cual estalló por una coyuntura internacional que se presentó: La invasión napoleónica a España quien quitó a Fernando VII del trono español. De hecho incluso, Hidalgo en los primeros momentos de la lucha, ni siquiera planteaba la ruptura con la España Monárquica, de hecho proclamaba: “¡Viva la Religión. ¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!. Viva Fernando VII. Viva América y muera el mal gobierno!”. De hecho fue Iturbide quien consumó la independencia gracias al  patrocinio político, económico y militar de Monteagudo y en consecuencia de la iglesia católica. Hidalgo, para entonces, ya tenia diez años de muerto.
            O sea, para que quede más claro, fue Monteagudo el padre de la patria, pues junto con otros sacerdotes pertenecientes al altísimo clero fueron los que finalmente rompieron con España, contando con el apoyo de latifundistas, magnates del comercio, militares de alto rango, criollos destacados, funcionarios y burócratas importantes, todos ellos deseosos de conservar su patrimonio y privilegios políticos. Al pueblo, a los de abajo, a la muchedumbre, se le concedería el crédito de  haber promovido y logrado la independencia, pero la verdad es que esta se pactó, en particular en el templo de La Profesa, en una serie de reuniones celebradas en 1820.
            ¿Quiénes se reunían? Muchos personajes fanáticamente adictos a la monarquía absoluta y a la iglesia católica, como por ejemplo Miguel Bataller quien era el regente de la Real Audiencia, algo asi como Polo Domínguez ahorita. También se reunían  el ex inquisidor José Tirado  y otras personalidades quienes contaban con el apoyo del Virrey Juan Ruiz de Apodaca. Esas reuniones eran presididas por Monteagudo, quienes vieron en la constitución de Cádiz, firmada por Fernando VII obligado por Napoleón, los peligros que implicaba una constitución liberal: Abolir la inquisición, abolir el fuero, reducir el valor de los diezmos, subastar los bienes del clero, libertad de imprenta y prensa etc. La iglesia jamás iba a aceptar la disminución de sus ingresos ni de su poderío político y militar que había construido durante 300 años de dominación, algo asi como pensar en que el “pelón” Hernández Escobedo renuncie a todos sus negocios y su poder político construido durante 35 años de cacicazgo en la UAN.
            Monteagudo, se oponía a cualquier germen de democracia, a la representación popular, porque según él, el poder dimanaba de dios y recaía en un soberano, al que la iglesia coronaba para someterlo a sus designios. Por eso Monteagudo le propuso al virrey Apodaca anular la  Constitución de Cádiz, pero el Virrey, como ya lo había hecho Fernando VII, decidido publicarla y aplicarla. Por tanto, al virrey se le pusieron de a peso los tamales, porque con esa acción se echaba encima a la iglesia católica y al ejercito. Monteagudo, para evitar la “contaminación” de la constitución de Cádiz, decidió cortar todo nexo con la metrópoli, proclamo entonces la independencia.
            Monteagudo ya antes había tenido conflictos con otros Virreyes y actores políticos. Derrocó al virrey Iturrigaray y lo encarcelo en 1808 por exigir la independencia de España cuando Napoleón la invadió y, años después había mandado fusilar a Morelos. Pero después cambio de bando. Monteagudo había mandado perseguir, mutilar y matar a aquellos que insistieran en impulsar la independencia y ahora  promovía un rompimiento definitivo pero no por las razones  republicanas y  políticas de los heroicos insurgentes, sino para proteger a los de su clase y a la institución religiosa que él y sus interlocutores representaban por ministerio de dios.
            Es obvio que Monteagudo jamás iba a admitir algunos aspectos de las leyes emitidas en la España Liberal, como la expropiación de los bienes de la iglesia, la abolición de la inquisición, la desaparición de fueros eclesiásticos y militares entre otros. Esa es la razón por la que proclama la independencia. Pero, ¿a quien propuso para ejecutar militarmente la independencia? Agustín de Iturbide. Aquí sigue otra parte de la historia, como es la intervención de Vicente Guerrero, pero hasta aquí la dejo. Lo que escribí es que este personaje de la historia de México, aunque fue uno de los tipos más retardatarios, al final de cuentas tuvo mucha influencia política para lograr la independencia de México, “haiga sido como haiga sido” dijera Calderón. Y nunca se dice en los gritos de independencia ¡Viva Monteagudo! robertogbernal@gmail.com
PD. Hoy 17 de septiembre, es el cumpleaños de una personita muy querida por este escribano de la trinchera, razón por la cual aprovecho el espacio para desearle felicidades hoy en su día y que se la pase esplendorosamente en compañía de sus seres queridos. ¡Felicidades CPVG!! www.trincherauniversitaria.blogspot.mx




OTRA DENUNCIA CON NAVARRO ¿Y?

CON NAVARRO QUINTERO EN 2018 ¿Y?