La verdad me encuentro sumamente preocupado por la forma en que mi todavía candidata está llevando su campaña. Espero que esto sea así por la razón de que prácticamente apenas inicia el proceso. Pero si sigue así, las cosas para mi aún candidata se van a poner color de hormiga con mucho sabor a derrota. Y creo que tengo la responsabilidad de señalarlo públicamente por dos razones: La primera es para que quede constancia pública de que expresé mis temores por una posible derrota, temores que desde mi punto de vista son desaciertos de Martha Elena en su proceso de campaña y la segunda razón es que no puedo decírselo personalmente porque no tengo acceso a ella y tampoco pienso andar detrás de ella para decirle.
Hay, desde mi punto de vista, varios desaciertos, pero por hoy solamente voy a mencionar uno. Es el que se refiere a llevar a cabo su campaña sobre la base de la agresión al candidato priista. Yo no se si sus estrategas sopesaron esta situación, yo no se si sus asesores calibraron que mediante una estrategia de criticar severamente al adversario se podría lograr el triunfo. Yo no se si midieron el efecto e impacto específico electoral en captar votos sobre la base de “subir al ring” a pelear a Martha Elena.
Yo he dicho en otras columnas, que Roberto Sandoval está haciendo bien su trabajo político electoral. Trae su equipo bien organizado, trae un activismo político más estructurado, trae recursos y sobre todo, ha sido cauteloso y cuidadoso en su estrategia política, porque, a diferencia de sus adversarios, él no se ha subido al ring político a pelear y, supongo que no lo ha hecho, no por falta de argumentos contra sus adversarios, sino porque sabe que una postura así, tranquila, propositiva, sin denostación, le reditúa más dividendos político electorales. Por eso ni los ve ni los escucha, sólo se dedica a hacer su trabajo político con los ciudadanos.
En cambio, mi aún candidata, al subirse al ring, al asumir una postura de peleonera y bravucona, no solamente asume una postura fingida que no le queda, sino que además corre el grave riesgo de que la empiecen a llenar de situaciones de las que puede salir no muy bien librada. Empezó a agredir a Roberto Sandoval con el asunto de la inseguridad, luego con el asunto de la universidad tachándolo de ratero e inmoral, se le acusa de quemar los pocos espectaculares de Martha sin tener pruebas, en fin, hay una estrategia de agresión muy clara. Si los estrategas de Martha Elena midieron que así se logra el triunfo está bien hecho, pero si la decisión fue producto de un análisis de buró o porque alguien soñó que así se ganaba, entonces las cosas están mal. Ojo, yo no digo que esas cosas sean falsas o que yo esté defendiendo a Roberto Sandoval, no. Lo que digo es que se debe valorar si el camino de la denostación es el adecuado para llevar a Martha al triunfo.
Y es que al hacer una estrategia de esa naturaleza se debe presuponer que no se tiene “cola que le pisen”. Por ejemplo, el ciudadano mortal, el que vota, puede pensar ¿Ahora si anda queriendo combatir la corrupción en la Universidad y cuando su esposo estaba en el gobierno por qué la permitió? ¿Quiere los cien millones para que se los gaste su amigo el corrupto “pelón” Hernández Escobedo en Play City o en apuestas de gallos? O también pueden pensar: Ahora tacha a Roberto Sandoval de la inseguridad ¿Cuántas marchas ha hecho para exigir seguridad? ¿Dónde están las escuelas de máxima seguridad que prometió? ¿Dónde está el seguro de desempleo que también prometió? ¿Y las obras en las colonias, pueblos y ejidos? Martha se pone en una posición muy endeble, muy frágil, si asume una postura de peleonera, que por lo demás, como lo dije, no le queda. Desde luego hay muchos más elementos para hacer una critica demoledora hacia mi todavía candidata, pero por eso mismo, sus estrategas deben blindarla, protegerla, por eso mismo les propuse que hicieran un pacto de civilidad política para que no hubiera agresiones sin que ello significara el establecimiento de una ley mordaza. O la otra es diseñar una estrategia de golpeteo al adversario sin que Martha Elena aparezca públicamente como bravucona.
No me gusta hacer este papel de abogado del diablo. Me gustaría ser más lisonjero con mi todavía candidata, más adulador y decirle que todo está bien, que no se preocupe, que el pueblo la quiere, así como le dice la corte que la rodea, pero no es mi estilo, además, yo no tengo compromisos de ninguna naturaleza con ella, ni me paga ni me prometió hueso en el gobierno ni cosa que se le parezca si es que llega a la gubernatura, mucho menos se lo estoy pidiendo, así como TAMPOCO SOY PARTE DEL GRUPO POLÍTICO que ella representa. Por eso me siento con la plena libertad para hacerle estos señalamientos como ciudadano responsable que cree y está convencido de que con ella es con quien se pueden hacer algunas cosas mejores para Nayarit y con ella es con quien se le puede ganar al PRI. Mientras tanto, Acosta Naranjo, en medio de todo, empieza a perfilarse como un candidato sólido, si Martha cae por sus propios errores, Acosta será llamado por el pueblo a tomar la bandera de la transformación de Nayarit robertogbernal@gmail.com
PD. Lo que me está quedando claro es que Roberto Sandoval está siendo más profesional en su trabajo político rumbo a la gubernatura. Espero que las cosas se compongan con mi todavía candidata, que no cierre los ojos y escuche otras voces que ya han venido señalando desaciertos y otras cosas. ¡Aguas Martha! Ya dicen así: ¡SI AHORITA QUE NO SON NADA, SON SOBERBIOS! ¡IMAGÍNATELOS DE GOBERNADORES! Es vox populi y, la voz del pueblo es la voz de dios, lo dijo Toño Echevarría. Martha, la soberbia fue uno de los errores garrafales en el gobierno de Toño, no lo repitas. Eso sin contar que te tienen secuestrada, y hay quienes toman decisiones en tu nombre, y eso, es otro de los errores que se cometieron con Toño. Estas a tiempo, corrige el rumbo. www.cainay.blogspot.com