Ayer leí con sumo interés la próxima llegada, durante esta semana, del titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Y, desde luego, la pregunta que me asaltó fue la que está como título de la presente columneja. Y es que muchos funcionarios federales sólo vienen de paseo, a viaticar, a comer sabrosos camarones y pescado zarandeado. Para adornar y justificar sus venidas a estas hermosas tierras, se inventan convenios y hacen algunas reuniones públicas con funcionarios locales para darles vuelo en los medios de comunicación y justificar así sus actividades. Pero, a los ciudadanos ¿De qué nos sirven tantas venidas de funcionarios como este si las cosas siguen igual? ¿De qué nos sirve a los ciudadanos que tipos como este funcionario venga a firmar convenios al por mayor si nada sucede después de eso, mas que el silencio sepulcral ante tanta y tanta violación a los derechos humanos?
Tan sólo les voy a recordar el caso de Jesús Silva Gámez, aquél profesor universitario que fue “bajado de la nómina” de una quincena a otra, sin decir “agua va” le quitaron el ingreso familiar y en la más completa impunidad, fue despedido de la Universidad Autónoma de Nayarit. Es lo que siempre se denunció en esta trinchera como un asesinato laboral. Fue un artero asesinato a mansalva. Para legalizar ése asesinato, le “armaron” un expediente que no sólo violaba el contrato colectivo de trabajo, sino que era una muestra de la más completa impunidad que con que se manejaba la UAN, al grado de que tal expediente laboral iba firmado con firmas apócrifas. El pecado del maestro universitario fue poner al descubierto la corrupción del entonces Salvador Villaseñor Anguiano.
Pero eso no es todo. Las firmas apócrifas, la falsificación de documentos con que asesinaron al profesor, fueron aceptadas por la Junta local de conciliación y arbitraje. La razón de este cochinero fue que los representantes laborales de parte de los trabajadores y de parte del patrón, eran los mismos que asesinaron al profesor al interior de la UAN. El entonces titular de la Junta mejor se hizo “ojo de hormiga” y pasó por buenos esos documentos. Más corrupción pero ahora de parte del gobierno estatal. ¡Al profesor lo “defendían” los mismos que lo asesinaron!.
Pero aún hay más. Las autoridades federales hicieron lo mismo. Dieron por buenos los documentos que les enviaba la junta local legalizando así la corrupción y la impunidad y por tanto, hundiendo al profesor en una tumba de la que difícilmente se podía salir. No fue sino hasta que Fox dio el paso para transparentar la información cuando el profesor pudo rescatar esos documentos apócrifos con los que lo habían asesinado. Y entonces actuó.
Una de sus actuaciones fue recurrir a la comisión nacional de derechos humanos. De hecho lo había realizado desde antes, pero nuevamente lo hizo dado que en la comisión estatal, de la misma manera, también se hacían “patos”. Pero resulta que cuando le entrega documentos a la actual comisión nacional de derechos humanos, esta le dice a la estatal que tome cartas en el asunto y ¿que creen? El tal Huicot, ése representante de la inútil comisión estatal, sin siquiera preguntarle nada, absolutamente nada, a Silva Gámez, sólo le envía un oficio donde le dice que no procede su caso. Y hasta ahí quedó la defensa de la Comisión Estatal y de la Nacional, de los Derechos Humanos. ¡Lindos funcionarios que combaten la corrupción y la impunidad! ¡Bonitos funcionarios que hacen prevalecer el estado de derecho!
¡Ah! pero eso si, en esta semana, con fanfarrias y todo un festín de oropel, tendremos la visita del titular de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos quien con el titular local, nos dirán a la opinión pública que se está trabajando, que estamos avanzando y que invitan a los ciudadanos a denunciar cualquier atropello que sufran los Nayaritas. Que ahí están ellos para hacer valer la declaración universal de los derechos humanos y que no permitirán que se viole de manera flagrante, como en el caso de Silva Gámez, los derechos humanos, que harán valer el estado de derecho y quien sabe cuantas linduras más. Pero los hechos son tercos, ahí están. Silva Gámez lleva más de veinte años luchando por su causa ya no sólo como un caso laboral, sino como un caso de lucha contra la corrupción y la impunidad y por hacer valer la ley y el respeto al estado de derecho. Todo eso que Calderón dice y que verborrea en todos lados, con Silva Gámez es letra muerta. Por eso me pregunto ¿A qué vendrá el titular nacional de derechos humanos? robertogbernal@gmail.com
PD. Por cierto, en este vergonzoso caso de corrupción e impunidad están “embarrados” hasta ministros de la suprema corte de justicia de la nación, esos que al parecer están inmaculados y que son la pulcritud en persona. Nomás espero que no sean como los magistrados de Ney en el poder judicial, esos que metió para que luego legalicen las trampas electorales que seguramente el PRI hará para ganar la elección en el 2011. Acuérdense que ellos, ahora con la reforma política que el gobernador hizo, están facultados para violar la constitución si a su juicio es procedente. ¡Ira que a gusto! www.cainay.blogspot.com