Nuevamente, un amigo lector, Raúl Gómez, da en el
clavo con sus puntiagudas reflexiones. Aquí van: “…cuando alguien lo invita a
uno a unirse para llevar a cabo una actividad uno piensa de inmediato en el
tipo de persona o institución que lo está haciendo, y se medita en la
conveniencia de aceptar o no la invitación en función de los riesgos,
conveniencia y beneficios que ello entraña. Las preguntas que se plantea uno en
este sentido son: la persona que me invita es honorable y tiene prestigio; los
fines que busca son legítimos, lícitos y valen la pena.
Entonces la primera pregunta para aceptar la
convocatoria del gobierno del estado para unirnos es: ¿Se trata de un gobierno
confiable?. Yo creo que para que el pueblo en general confíe en su gobierno es
que este le hable con claridad, franqueza, honestidad y responsabilidad. Y la
respuesta que está esperando en este sentido el pueblo de Nayarit para sumarse
con entusiasmo a la convocatoria del gobernante es que se le explique el
verdadero estado de las finanzas públicas que encontró, con énfasis especial en
el tema de la deuda; y en segundo lugar,
si existen los elementos para fincar responsabilidades penales, civiles o
políticas sobre el desvío y la aplicación de fondos públicos por los
funcionarios de la anterior administración y si esto es así que se actúe en
consecuencia contra los funcionarios públicos involucrados, trátese del propio
gobernador anterior, de funcionarios de su gabinete, o bien de presidentes
municipales.
Ganada la confianza con lo anterior, entonces se habrá
dado el primer paso verdaderamente importante para empezar a unirnos; pero eso
es sólo el principio, el siguiente paso, no menos importante, es que nos
explique con absoluta claridad y objetividad que persigue para cada uno de los
temas en que nos quiere involucrar. Por ejemplo: yo aceptaría la invitación a
unirme por la educación si los objetivos fueran por lo menos los siguientes:
·
Que los maestros de educación básica, desde jardín de niños hasta
secundaria, dieran clases todos los días
y el horario completo que señala el calendario oficial, manteniéndose
actualizados permanentemente y recibiendo las evaluaciones de su labor para
premiarla o sancionarla.
·
Dejar de escudarse en el sindicato para no cumplir con lo anterior.
·
Eliminar la carga que significa para el contribuyente los maestros
comisionados a diversas tareas diferentes a las actividades estrictamente
sindicales. Es más, que el sueldo de los maestros comisionados se paguen de las
cuotas sindicales, en lugar de que reciban como hasta hoy su sueldo de la
escuela que abandonan y adicionalmente el que les paga el sindicato en su
comisión.
·
Que se programen metas más ambiciosas para alcanzar en plazos más cortos
la calidad y cantidad de educación que reciben los niños de países desarrollados;
todo ello monitoreado con las pruebas enlace y pisa.
·
Que se legisle para volver obligatorio el aprendizaje del idioma inglés
al concluir la primaria.
·
Que se democratice el sindicato, poniendo fin a líderes sindicales ad
vitam, que son la amenaza principal de la educación.
·
Si el gobierno del estado no está pensando en ninguno
de estos propósitos yo no estaré en la lista de unidos por la educación como
seguramente no lo estarán la mayoría de los Nayaritas.
Si la invitación me fuera extendida para unirme por el
campo nayarita, yo aceptaría si los objetivos que busca el gobierno del estado
se centran sobre aspectos de productividad y competitividad, medidos en
términos de toneladas por hectárea producidos y en ciclos de producción
alcanzados en un año, esos indicadores no mienten, y si se revisa lo ocurrido
en los últimos 15 años con el campo nayarita se podrá ver que hasta hoy se ha
tirado el dinero inútilmente pues la relación beneficio costo entre resultados
e inversión ejecutada en esos tres lustros es como para dar vergüenza. Si me
invitan a unirme a esta cruzada de la revolución por el campo nayarita, lo
último que quisiera ver es que cada año el gobierno se enfrasque en la lucha
inútil de tratar de vender el frijol nayarita a precios fuera de mercado. El
frijol por más que haya escasez de él y por más que lo juntemos todo en una
montaña para que llegue el comprador y fácilmente se lo lleve no va a valer más
de lo que el mercado mande en su momento. El campesino nunca va a ganar mucho
dinero porque venda a precios altos su cosecha por las heladas, por la sequía o
por las inundaciones, nuestro campesino va a ganar buen dinero cuando le
enseñemos y lo ayudemos a que obtenga tres toneladas por hectárea de frijol y
diez toneladas de maíz cuando menos, y cuando
obtenga por lo menos dos cosechas al año. En este momento no alcanzan a
producir en promedio más que poco más de una tonelada por hectárea de frijol y
tres de maíz y sólo una cosecha por año.
Si se trata de la seguridad igual tendría que darme
los objetivos y la forma en que se tratan de conseguir y la forma en que puedo
contribuir, si sólo me piden que denuncie renuncio antes de que me inviten. Si
se trata de la salud, la educación superior (que también es un desastre)
igualmente me tendrían que explicar todos estos aspectos que me hagan creer que
la cosa va en serio. Yo tengo muchas ganas de entrarle a algo de lo mucho que
hay que hacer por Nayarit, pero si antes no veo con claridad estos aspectos
preliminares, entonces quedo a la espera de que el gobierno de los primero
pasos que me hagan obtener la confianza necesaria y suficiente para
involucrarme. Tal vez más de alguno piense como yo”. Verdad que son buenas
reflexiones para compartirse? robertogbernal@gmail.com
PD.
Tuve que recortar parte de ellas, el texto era más largo. www.trincherauniversitaria.blogspot.com
