Como siempre, los
atinados puntos de vista de uno de mis lectores, Raúl Gómez, merecen ser
publicados. “….En Nayarit el derroche realizado por el gobierno anterior llevó
obviamente a la conquista del gobierno estatal por un miembro del mismo
partido, pero la inversión para lograrlo fue descomunal. Se invirtió en muchas
obras que impactaron al electorado, sobre todo al de menor capacidad de
discernimiento y crítica, y se repartió una avalancha de recursos en programas
populistas; de manera más puntual se invirtió en la precontratación y
contratación de miles de trabajadores (ola roja) que fueron utilizados en la
promoción del voto ciudadano, del mismo modo se ofrecieron jugosos incrementos
en prestaciones a los servidores públicos del gobierno del estado para
convencerlos de participar en pro del pri en la contienda electoral También se
utilizaron recursos públicos, obtenidos mediante deuda, en la compra de
mercenarios políticos y votos directos. Esta inversión dio como resultado el
mantenimiento del poder por parte del pri, pero a un costo desmesurado cuyas
consecuencias las tendrá que arrostrar el nuevo gobierno.
Demostrar que valió la
pena toda esta inversión para que el pri mantuviera el poder en el estado de
Nayarit es algo que tendrá que demostrar Roberto Sandoval; su reto es alcanzar
un alto nivel de productividad y rentabilidad económica y política que se
manifieste para el siguiente sexenio en que el pri vuelva a ganar las
elecciones y dentro de tres años en la recuperación de los municipios perdidos.
Los talentos escasos que se observan en las diferentes posiciones de gobierno
que acompañan a Roberto Sandoval permiten avisorar que difícilmente alcanzará
este propósito; entonces la única salida es que Peña Nieto gane la presidencia
y le eche una mano, de otra suerte es difícil que este gobierno obtenga la
rentabilidad esperada.
El panorama para ese
nuevo gobierno es desalentador en virtud de que el anterior no invirtió en
obras y programas que estimularan el crecimiento de la economía, la cual se
sustenta en que las empresas locales reciban los apoyos para su desarrollo o
bien que nuevos emprendedores se incorporen a la economía, pero al haberse
enfocado todo el esfuerzo en sólo repartir dinero a los que menos tienen, lo
cual no produce ningún efecto positivo en la economía, entonces el nuevo
gobierno recibe un estado con una economía del mismo tamaño y con escasas
posibilidades de crecimiento en el corto plazo. Entonces lo único que procede
para incrementar los ingresos del gobierno es que a las mismas empresas se les
cobre más impuestos puesto que no hay nuevas empresas en el mercado, pero como las entidades federativas en nuestro país no están acostumbradas a
cobrar impuestos por el costo político que esto implica esta solución no
procede.
La otra forma de
allegarse recursos, ya lo dijimos, es la deuda, pero el uso inmoderado de este
por el anterior gobierno ha convertido en tabú este tema para el gobierno del
Sr. Sandoval y, al menos durante los primeros años de su gobierno no será una
fuente de recursos a la que se acuda; sobre todo si el Sr. Sandoval no llama a
cuentas a ninguno de los funcionarios del régimen anterior.
Concluyendo, la
situación actual del Estado de Nayarit no es de tipo económico, por más que las
autoridades, políticos y politólogos asi nos lo quieran vender, el verdadero
problema es de tipo político. Si le quitamos el factor político al problema,
encontrarémos que el manejo de la economía tiene otras salidas, las cuales solo
se podrán poner en marcha hasta que tengamos un nuevo presidente de la
república. Y desde luego que el Gobernador se fortalezca con más experiencia
talento y capacidad en las áreas desde donde se planea, programa y operan los
aspectos hacendarios, presupuestales y de impulso a las actividades
productivas, pues de otra forma no habrá dinero que les alcance, sobre todo por
la alta tendencia del actual ejecutivo a ganar popularidad y respeto mediante
el reparto de dinero a través del mal llamado gasto social.
Pero por el momento la
peor señal que se puede enviar al mercado local y nacional es la tontería de la
austeridad, que no ayudará a resolver nada. Pero si asi fuera, la presentación
de dicho programa debería partir del conocimiento puntual, con pesos y
centavos, de cuánto debe el gobierno del estado, cuánto tiene que pagar
mensualmente de capital e intereses, con cuanto cuenta para hacerle frente a
estos pagos y cuánto dinero obtendrá del programa de austeridad; de otra forma
no hay manera de creer que de verdad se está resolviendo algo. Llama la
atención que ni el Gobernador, ni su Secretario de Finanzas hablan nunca de
cifras precisas de todos estos temas. ¿Será que no las conocen? ¿Será que las
ocultan? En ambos casos la cosa es grave, porque si no se habla con la verdad
no se podrá tener el apoyo de los gobernados para la realización del plan.
Si la austeridad no se
dirige a reducir la nómina del gobierno, adelgazando su estructura mediante la
desaparición de secretarías completas, así como niveles de puestos
innecesarios, si la austeridad no incluye la renegociación de los contratos
colectivos que el gobierno estatal y los municipales tienen con el sustsem; si
la austeridad no toca el feudo de los maestros que exigen cada año nuevas
plazas cuando el número de niños va a la baja; si la austeridad no toca al
poder judicial y legislativo que gastan en muchos puestos y conceptos
verdaderamente improductivos, entonces el programa de austeridad no ayudará en
nada a resolver el problema de liquidez del gobierno.
Un dicho muy antiguo
dice que la carga hace andar al burro, lo que significa que cuando nos
enfrentamos a un problema lo que hacemos es echar a andar nuestra imaginación
talento y esfuerzos a resolver una situación. El programa de austeridad
planteado por el gobierno estatal significa que la carga del burro no es tan
pesada porque con tan poquito se puede resolver. La otra lectura es que el
talento, capacidad y experiencia de los responsables de la economía estatal es
tan escaso que no podrán echar andar al burro con esa carga tan pequeña y que
requieren de un plazo de tres años para lograrlo, con el riesgo de que en este
lapso se nos muera el pobre animal. O tal vez se les muera antes,…si Peña Nieto
no obtiene la presidencia”. robertogbernal@gmail.com
PD. Uf!! disfruten su
fin de semana!!! www.trincherauniversitaria.blogspot.com
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