10 diciembre 2011

AUSTERIDAD, AYUDA PERO NO RESUELVE EL PROBLEMA.


Como siempre, los atinados puntos de vista de uno de mis lectores, Raúl Gómez, merecen ser publicados. “….En Nayarit el derroche realizado por el gobierno anterior llevó obviamente a la conquista del gobierno estatal por un miembro del mismo partido, pero la inversión para lograrlo fue descomunal. Se invirtió en muchas obras que impactaron al electorado, sobre todo al de menor capacidad de discernimiento y crítica, y se repartió una avalancha de recursos en programas populistas; de manera más puntual se invirtió en la precontratación y contratación de miles de trabajadores (ola roja) que fueron utilizados en la promoción del voto ciudadano, del mismo modo se ofrecieron jugosos incrementos en prestaciones a los servidores públicos del gobierno del estado para convencerlos de participar en pro del pri en la contienda electoral También se utilizaron recursos públicos, obtenidos mediante deuda, en la compra de mercenarios políticos y votos directos. Esta inversión dio como resultado el mantenimiento del poder por parte del pri, pero a un costo desmesurado cuyas consecuencias las tendrá que arrostrar el nuevo gobierno.

Demostrar que valió la pena toda esta inversión para que el pri mantuviera el poder en el estado de Nayarit es algo que tendrá que demostrar Roberto Sandoval; su reto es alcanzar un alto nivel de productividad y rentabilidad económica y política que se manifieste para el siguiente sexenio en que el pri vuelva a ganar las elecciones y dentro de tres años en la recuperación de los municipios perdidos. Los talentos escasos que se observan en las diferentes posiciones de gobierno que acompañan a Roberto Sandoval permiten avisorar que difícilmente alcanzará este propósito; entonces la única salida es que Peña Nieto gane la presidencia y le eche una mano, de otra suerte es difícil que este gobierno obtenga la rentabilidad esperada.

El panorama para ese nuevo gobierno es desalentador en virtud de que el anterior no invirtió en obras y programas que estimularan el crecimiento de la economía, la cual se sustenta en que las empresas locales reciban los apoyos para su desarrollo o bien que nuevos emprendedores se incorporen a la economía, pero al haberse enfocado todo el esfuerzo en sólo repartir dinero a los que menos tienen, lo cual no produce ningún efecto positivo en la economía, entonces el nuevo gobierno recibe un estado con una economía del mismo tamaño y con escasas posibilidades de crecimiento en el corto plazo. Entonces lo único que procede para incrementar los ingresos del gobierno es que a las mismas empresas se les cobre más impuestos puesto que no hay nuevas empresas en el mercado,  pero como las entidades federativas  en nuestro país no están acostumbradas a cobrar impuestos por el costo político que esto implica esta solución no procede.

La otra forma de allegarse recursos, ya lo dijimos, es la deuda, pero el uso inmoderado de este por el anterior gobierno ha convertido en tabú este tema para el gobierno del Sr. Sandoval y, al menos durante los primeros años de su gobierno no será una fuente de recursos a la que se acuda; sobre todo si el Sr. Sandoval no llama a cuentas a ninguno de los funcionarios del régimen anterior.

Concluyendo, la situación actual del Estado de Nayarit no es de tipo económico, por más que las autoridades, políticos y politólogos asi nos lo quieran vender, el verdadero problema es de tipo político. Si le quitamos el factor político al problema, encontrarémos que el manejo de la economía tiene otras salidas, las cuales solo se podrán poner en marcha hasta que tengamos un nuevo presidente de la república. Y desde luego que el Gobernador se fortalezca con más experiencia talento y capacidad en las áreas desde donde se planea, programa y operan los aspectos hacendarios, presupuestales y de impulso a las actividades productivas, pues de otra forma no habrá dinero que les alcance, sobre todo por la alta tendencia del actual ejecutivo a ganar popularidad y respeto mediante el reparto de dinero a través del mal llamado gasto social.

Pero por el momento la peor señal que se puede enviar al mercado local y nacional es la tontería de la austeridad, que no ayudará a resolver nada. Pero si asi fuera, la presentación de dicho programa debería partir del conocimiento puntual, con pesos y centavos, de cuánto debe el gobierno del estado, cuánto tiene que pagar mensualmente de capital e intereses, con cuanto cuenta para hacerle frente a estos pagos y cuánto dinero obtendrá del programa de austeridad; de otra forma no hay manera de creer que de verdad se está resolviendo algo. Llama la atención que ni el Gobernador, ni su Secretario de Finanzas hablan nunca de cifras precisas de todos estos temas. ¿Será que no las conocen? ¿Será que las ocultan? En ambos casos la cosa es grave, porque si no se habla con la verdad no se podrá tener el apoyo de los gobernados para la realización del plan.

Si la austeridad no se dirige a reducir la nómina del gobierno, adelgazando su estructura mediante la desaparición de secretarías completas, así como niveles de puestos innecesarios, si la austeridad no incluye la renegociación de los contratos colectivos que el gobierno estatal y los municipales tienen con el sustsem; si la austeridad no toca el feudo de los maestros que exigen cada año nuevas plazas cuando el número de niños va a la baja; si la austeridad no toca al poder judicial y legislativo que gastan en muchos puestos y conceptos verdaderamente improductivos, entonces el programa de austeridad no ayudará en nada a resolver el problema de liquidez del gobierno.

Un dicho muy antiguo dice que la carga hace andar al burro, lo que significa que cuando nos enfrentamos a un problema lo que hacemos es echar a andar nuestra imaginación talento y esfuerzos a resolver una situación. El programa de austeridad planteado por el gobierno estatal significa que la carga del burro no es tan pesada porque con tan poquito se puede resolver. La otra lectura es que el talento, capacidad y experiencia de los responsables de la economía estatal es tan escaso que no podrán echar andar al burro con esa carga tan pequeña y que requieren de un plazo de tres años para lograrlo, con el riesgo de que en este lapso se nos muera el pobre animal. O tal vez se les muera antes,…si Peña Nieto no obtiene la presidencia”. robertogbernal@gmail.com
PD. Uf!! disfruten su fin de semana!!! www.trincherauniversitaria.blogspot.com






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