04 agosto 2011

DE PLAÑIDERA MARTHISTA A COHETERO DE LA PROCESIÓN PRIISTA


Uno de mis amigos, que seguramente es parte de mis escasos lectores y cuya característica es ser un crítico agudo, hizo en las redes sociales, una afirmación que puse de titulo en la presente columna. El destinatario de tan puntiaguda crítica es este escribano de la trinchera. Vale la pena hacer algunos comentarios para que mis lectores en número de cuatro, tengan mi opinión acerca de las razones de mis posturas públicas en la realidad política Nayarita.
            Para empezar, siempre sostuve que Martha Elena, mi ahora ex candidata a la gubernatura, era la que podía ganarle a mi tocayo. Y la posibilidad de triunfo crecería si se iba en alianza con el PRD, por lo cual era necesario que Acosta Naranjo declinara a favor de Martha Elena. Los hechos me dieron la razón: la diferencia entre Sandoval y Martha fue de poco más de treinta mil votos, mientras que Acosta sacó poco más de cincuenta mil. En sostener la postura de que Martha debería ser la candidata de la alianza, me enfrasqué en una defensa pública a ultranza en favor de Martha Elena no porque fuera lo ideal de candidata, sino porque, como siempre lo sostuve, era la que traía más respaldo popular.
            Defendí y apoyé a Martha Elena aún contra Acosta Naranjo, de quien recibí sus críticas no solamente en las redes sociales, sino en actos públicos y hasta en restaurantes donde se reúne la clase política fui objeto de su intolerancia. Nunca esperé agradecimiento de Martha Elena porque de lo que estaba convencido era de que ella representaba, dentro de las opciones que había, si no la mejor, sí la opción que tenía viabilidad política, la que podía ganar, diferente al PRI, tal como ha quedado demostrado con los votos del pueblo.
            Desafortunadamente, Martha estuvo secuestrada con su consentimiento, por los personajes de las tres “T” (Temo, Talibán y Toñillo), que a la postre demostraron su incapacidad política y falta de oficio político para hacerla ganar, las cuales se hicieron patentes cuando publicaron la carta en la que nos “desautorizaban”, a Simancas y a mi, para emitir posiciones públicas de las posturas de la ahora ex candidata. Quizá por eso mi amigo realiza su puntiaguda crítica al decirme que era plañidera de Martha, le faltó decirme plañidera mal pagada, porque todo el apoyo que le di a Martha Elena fue gratuito, sin pago alguno.
Al decirnos que no pertenecíamos a ese equipo, nos liberaron de cualquier compromiso de apoyo hacia la ex candidata. Simancas y este escribano de la trinchera no quedamos como traidores  a Martha ni a sus seguidores, por el contrario, la traición, la deslealtad y el mal agradecimiento vino de aquel lado, no del nuestro. Quedamos como siempre lo dijimos, como hombres y ciudadanos libres, sin ataduras a ningún grupo ni partido político ni atados a clichés ideológicos. Huérfanos dijera mi puntiagudo  y liberatista amigo. Mejor solo que mal acompañado.
La crítica de cohetero de la procesión priista se deriva de que ahora asumo una postura mesurada respecto del triunfo de Roberto Sandoval. A algunos les molesta que le diga tocayo pero, así lo he dicho públicamente desde hace poco menos de un año, después de haber conversado personalmente con él desde hace casi un año, no desde el proceso electoral. Y mi mesura se debe a que solamente puedo hacer juicios sobre él una vez que inicie a tomar sus primeras decisiones. Y lo he dicho públicamente, lo primero será ver cómo integra su gabinete, ahí veremos si se convertirá en un  pelele de Ney, si tendrá autonomía e incluso veremos si hay continuidad o cambio. O quizá me digan cohetero de la procesión priista porque pronostiqué con mucha anterioridad al día de la elección, el triunfo de Roberto Sandoval, lo cual me generó algunas antipatías de los seguidores de Martha Y Naranjo. Hay algunos que incluso me dicen que ya parezco vocero de Sandoval o que si trabajo para él, no les cabe en la mente la posibilidad de que trate de ser objetivo en lo que considero mis análisis.
Tampoco le aviento loas al PRI, por el contrario, siempre fui duro adversario del gobierno de Ney, pero solamente fijaré mi postura pública hacia el gobierno de mi tocayo una vez que asuma el poder y tome decisiones, antes no, y no por eso me convierto en cohetero del PRI. Si mi tocayo toma decisiones, erróneas desde mi punto de vista, seré su más acérrimo crítico, pero si son acertadas, desde mi punto de vista también, con toda honestidad se las reconoceré públicamente. Yo no estoy enfermo del cerebro (por lo menos eso creo) para oponerme de manera sistemática e irracional a sus decisiones nomás porque es gobernador salido de las filas del PRI. Itero, no tengo ataduras ideológicas.
Yo no tengo una visión maniquea de la política en donde los del PRI son los malos y los de la oposición son los buenos. En todos los partidos se “cuecen habas”. Hay políticos de izquierda que son peores que los del PRI, pero así como hay gente decente en la oposición también la hay en el PRI. Por eso la gente se fija más hoy en los candidatos, en las personas, que en las instituciones políticas. La muestra fue precisamente el proceso electoral pasado donde la gente votó diferenciadamente.
Por estas razones, creo que la crítica que me hizo mi Liberatista amigo, es injusta, pero me siento tranquilo y feliz. He sido congruente con mis posturas políticas, hice una defensa del proyecto Marthista, a pesar de los desprecios públicos de Martha. Me opuse a los perversos secuestradores de Martha. Me opuse a que Naranjo fuera el candidato de la alianza. Siempre señalé que la alianza era el camino y que debería Naranjo subordinar sus intereses personales a los de Nayarit. Critiqué severamente al gobierno de Ney tal como lo hice con Sandoval siendo presidente municipal. Pronostiqué que Sandoval ganaría. Ahora hay que esperar las decisiones del gobernador electo. Y por eso me dicen de plañidera Marthista a cohetero de la procesión priista. Critica injusta. robertogbernal@gmil.com

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