Todos sabemos que la preferencia
política de Roberto Sandoval está centrada en su candidato Antonio Echevarría
García. De manera por demás escandalosa, ya sabemos que el candidato del
gobernador es Toño. Sin embargo, las cosas para el actual gobernante no le
pintan nada bien. Su alicaído gobierno ha sido un soberano desastre en todos
los temas, aunque la seguridad fue el tema que lo ha venido salvando de estar
reprobado en todos los temas, gracias a la "paz narca" que nos otorgó y que tenía
a todo mundo con el Jesús en la boca por el temor a ser reprimido, secuestrado
o mínimo extorsionado.
Con
la detención de Edgar Veytia, su funcionario estrella, se le cae completamente
el circo y se queda mudo cuando ve que el mundo se le viene encima. Todas las
instituciones y medios de comunicación, analistas políticos y partidos también,
así como la sociedad en general, comenzaron a crucificarlo por sus probables
vínculos con el crimen organizado. En ese contexto, los que se dicen “opositores”
y que traen como candidato al preferido del gobernador, a Toño Echevarría, tratan
de sacar raja política politizando más el tema y hasta lo denuncian por
enriquecimiento inexplicable. Esperaron 64 meses para poner una denuncia en su
contra cuando se pudo haber hecho desde mucho antes. Obviamente, antes no era políticamente
rentable pues hacían acuerdos en lo oscurito con el ahora denunciado, para diversos
temas.
A pesar de
ello, el ejecutivo ni suda ni se abochorna e intenta imponer al nuevo fiscal,
tarea para la cual sus obedientes diputados estaban prestos para cumplir la
orden del ridiculizado jefe institucional. Se inscribieron muchos avorazados
sin pensar que no tenían la mínima posibilidad de ser designados simple y
sencillamente porque el que iba a imponer era Roberto Sandoval a través de
darle la orden a su caballerango del Congreso que pastorea a dicho diputados.
Pero, repentinamente, como un simple rayo fulminante, cesan los efectos de la
convocatoria para el nombramiento del nuevo fiscal, se suspende el proceso.
¿Quién,
solamente quien podía suspender el proceso? ¿Quién tiene el poder para evitar
que el gobernador impusiera a uno de los suyos que le cubriera las espaldas tal
como trata de hacerlo con su candidato Toño? En Nayarit ¿Quién puede estar por
encima del gobernador con tal poder para ponerlo de rodillas impidiendo que
deje un heredero en la fiscalía? ¿Puede estar el poder legislativo? No, pues ya
sabemos que solamente iban a cumplir la orden del patrón. ¿Puede estar Pedro Enríquez
Soto, el del Poder Judicial? Tampoco, está fuera de su incumbencia y de sus
alcances políticos para una acción de esa naturaleza. Si los otros poderes no
son, ¿Entonces quién? La única explicación es que sea el gobierno federal el
que esté por encima del gobernador.
Si esta
hipótesis es cierta, eso significa, simple y sencillamente, que el gobierno
federal está poniendo a Roberto Sandoval como “chivito en precipicio”. El
gobierno federal está hincando al gobernador para que haga ganar a costa de lo
que sea, al candidato del PRI, a Manuel Cota. Si Roberto Sandoval no hace ganar
a Cota, entonces su futuro político será el andar a salto de mata, quizá vaya a
refugiarse a Canadá allá donde no hay tratado de extradición y quizá allá se
junte con su socio universitario Juan López Salazar.
Todos sabemos
que Roberto Sandoval, chueco o derecho, puede maniobrar para cualquier lado,
desde el punto de vista político. Ahorita sin duda alguna, anda apoyando a Toño
Echevarría, por eso el candidato de la alianza no se mete para nada con Roberto
Sandoval, como si lo hizo su padre en 1999 contra Rigoberto Ochoa Zaragoza al
grado de decirle públicamente “amarra tus perros”. Sin embargo, el gobierno
federal, dependiendo de las circunstancias políticas, puede obligar al
gobernador a que dé un giro político, un golpe de timón y entonces inclinar la
balanza hacia donde le digan los que lo tienen ahora como “chivito en
precipicio” nomás para darle un empujoncito y se vaya al barranco de la
desgracia.
Y ¿hacia donde
puede dar el giro? Pues obviamente hacia el candidato del PRI, hacia Manuel
Cota, candidato del que ya sabemos no es del corral del gobernador. El camino
se le puede allanar a Cota en ese sentido, puede tener más posibilidades de
triunfo, que ya las tuviera en la mano si el gobernador no estuviera apoyando
al de la alianza Juntos por ti. Sin embargo, el gobierno federal, Peña Nieto,
puede hacer maniobrar al gobernador también en otro sentido, aunque eso depende
de cómo vaya el proceso en el Estado de México. Si en aquel Estado, la
candidata de MORENA se pone peligrosa al grado de quitarles el poder ahí,
entonces seguramente que el grupo Atlacomulco que hoy regentea la presidencia
de la república, puede pactar con Andrés Manuel López Obrador en este Estado y
de pilón darle Nayarit a MORENA, que, para ellos, para ese poderoso grupo
político del Estado de México, no significa prácticamente nada y si es que MORENA tiene una buena votación.
Cota
seguramente que no se opondría a la decisión presidencial. Sabe que el juego
político así es y que se tiene que subordinar a los intereses de quien hoy es
el presidente de la nación. Pero si el PRI gana con muchos votos allá, pues
seguramente que le va a echar los kilos para ganar aquí también, por eso lo más
viable es que Roberto Sandoval sea obligado a hacer ganar a Cota. Su pellejo
está de por medio. Y a Cota le conviene ir tejiendo fino para generar un
acuerdo con los demás candidatos para tener una gubernatura aterciopelada.
PD. Un anuncio que refleja el
ingenio mexicano y que circula en las redes dice así: “Pedir el voto para el
PAN, en lugar del PRI, para combatir la corrupción, es como pedir Pepsi en
lugar de Coca cola, para combatir la diabetes”. Disfruten su fin de semana.