09 agosto 2011

QUIEREN A MIGUEL ANGEL NAVARRO PARA LA SENADURÍA


A uno de mis escasos lectores le gustó la lista de posibles candidatos que publiqué hace días para las elecciones federales, pues me pidió difundiera la carta que me envió. Dice así: “Estimado Roberto, no tengo el gusto de conocerlo personalmente, pero soy un asiduo lector de su columna “TRINCHERA UNIVERSITARIA” en el periodíco Realidades. Me tomo el atrevimiento de escribirle por la apertura que da usted en sus escritos a quienes leemos sus opiniones.
El motivo de mi comentario es porque vi en su columna del miércoles pasado una serie de nombres de los que empiezan a manejarse para ser diputados federales y senadores, particularmente en la oposición, pues yo soy de los que cree que el regreso del PRI al gobierno federal significaría un retroceso para el país, tan sólo imagine usted, el día 2 de diciembre del próximo año a Enrique Peña Nieto ya con la banda presidencial surcando su pecho, anunciar que se suspenden los esfuerzos del gobierno federal por combatir al crímen organizado…¡sería una tragedia! Si así, vea usted como estamos, imagínese si el PRI pacta con ellos en el gobierno federal como ya lo ha hecho en los estados donde gobierna, Nayarit incluido. Ojalá esto no suceda.
En su columna, usted mencionaba algunos nombres que no sorprenden, como es el caso de la señora Martha Elena García y del ingeniero Amado Rubio, ella para senadora y él para diputado federal por Tepic, estoy seguro de que ambos serían muy buenos candidatos, pero fue el hecho de ver en esa lista al Dr. Miguel Angel Navarro Quintero, lo que motiva el que yo le escriba a usted. Conocí al Dr. Navarro cuando él era senador del PRI y su nombre se mencionaba ya para ser el candidato de ese partido a gobernador de Nayarit en 2005, él en lo personal me caía muy bien, era un hombre serio, maduro, honesto, sencillo y por los cargos públicos que había transitado había dejado siempre una estela de buenos resultados tras de sí, además del cariño y lealtad de quienes colaboraron con él, eso habla bien de un hombre, lo único que no me gustaba era su partido, porque como le dije, no creo y nunca he creído en el PRI, aunque de igual manera hubiéramos votado por él en esas elecciones. Había oído a muchísima gente hablar bien de él, que era un gran hombre, que sería un gran gobernador, en fin, se hablaban maravillas de él y al poco tiempo, por desgracia, pude comprobarlo. Digo por desgracia porque aunque fue un honor haberlo conocido personalmente, fue en una circunstancia muy dolorosa para mi familia y para mí. Mi hija menor, se llama Vanessa Gizeh, “Vane” le decimos en casa. A finales de enero de 2005,  Vane empezó a quejarse de un fuerte dolor de cabeza, le costaba trabajo en ocasiones articular palabras, el paracetamol ya resultaba insuficiente. Nosotros, señor Roberto, somos de escasos recursos económicos, yo me dedico a vender fruta en las calles y mi señora es ama de casa, tenemos tres hijas. Vanessa Duró dos días seguidos con molestias, al tercero la llevamos al consultorio de la farmacia similares que está en el centro, allí, el médico le mandó hacer estudios y nos vendió una serie de medicamentos que compramos con muchos sacrificio, no sé cómo le hicimos para pagar los estudios, pero el médico nos dijo que fuéramos con un  neurocirujano, que él podría dar un mejor diagnóstico, solo nos dijo que según parecía, Vane tenía un tumor cerebral. Le batallamos mucho señor Roberto, el neurocirujano nos dijo que era un tumor benigno, pero que podría traer complicaciones, que él recomendaba operar, pero que costaría muy caro puesto que nosotros no tenemos ni ISSSTE ni Seguro, fueron días de mucha angustia y desesperación. Nuestros vecinos y algunos amigos nos decían que fuéramos a pedirle ayuda al Dr. Navarro Quintero, nos decían que por ser médico, él podía ayudarnos aunque sea en algo. No olvido que era febrero ya, los primeros días y el doctor Navarro tenía un mitin en el jardín de los constituyentes, era su cierre de campaña dentro del PRI, nunca había visto tanta gente junta en un solo lugar y de corazón, no acarreados. A medida que pasaba el discurso, me arrepentía de haber ido, un hombre tan importante como él y con tantos invitados que venían de México igual de importantes que él, qué se iba a andar fijando en una persona que iba a pedirle un favor como yo, más aún que no me conocía, pero pues ya estábamos allí, mi señora, mi hija enferma y yo. Cuando acabó el mitin, unas señoras me ayudaron para poder acercarme con la niña en brazos y poder hacerle la petición, “¡Doctor Navarro, ayúdenos!” le gritó una señora que estaba a un lado mío y notó que me daba pena molestarlo, Navarro dejó que avanzaran sus invitados de México y se devolvió con nosotros, le platicamos el caso y le enseñamos los estudios que llevábamos, le explicamos que Vane no tenía ni ISSSTE ni seguro, nos desahogamos con él, uno luego luego distingue cuando alguien se aflige de verdad o solo nos dan por nuestro lado. El Dr. Navarro le agarró la barbilla a Vanessa y le dijo “así que te llamas Gizeh, muy bonito nombre mija”. Llamó a uno de sus asistentes y le dio instrucciones, después hizo una llamada por teléfono. Nos fuimos con el señor que nos dijo, y él nos llevo hasta la casa en uno de los vehículos de la campaña, en el camino nos dijo que el Dr. Navarro había arreglado ya que operaran a mi hija en Guadalajara, que no nos preocupáramos, que todo saldría bien. Operaron a Vanessa una semana después en el hospital Valentín Gómez Farías de Guadalajara, Jalisco, hasta los pasajes en ómnibus de México nos mandó el doctor con su asistente. Con los cuidados y las terapias que le dieron a la niña, no pudimos integrarnos a la campaña en agradecimiento, nos habló un par de veces personalmente para ver como seguía mi hija, tuvo detalles que son inolvidables. Supe del fraude que le hicieron meses después en la campaña para gobernador y promovimos tres años después el voto entre nuestros conocidos, cuando el doctor compitió para presidente de Tepic, fue la primera vez que Vanessa votó y lo hizo por quien le salvó la vida. Ahora que veo en el periodíco señor Roberto, que el Dr. Navarro Quintero vuelve a competir para senador, le pedí a mi hija que me ayudara a mandarle esta carta al correo que usted pone, quise contarle esta historia, como yo habrá miles que algo le deben a Navarro Quintero y ojalá todos reflexionáramos que hombres buenos y capaces como él necesita Nayarit y México. Reciba un cordial saludo señor Roberto y le agradezco que se tome el tiempo de leer esta líneas”.  Servido. robertogbernal@gmil.com



OTRA DENUNCIA CON NAVARRO ¿Y?

CON NAVARRO QUINTERO EN 2018 ¿Y?