La lideresa del SUTSEM, Águeda
Galicia Jiménez, ayer hizo una demostración, nuevamente, de poderío político.
Paró la administración pública estatal y municipal. Esa acción evidencía que,
todas aquellas denostaciones que le hacen a la lideresa, son de saliva, ella
sigue siendo un personaje político que tiene poder político en Nayarit. Eso ya
nadie lo puede negar, “haiga sido como haiga sido”, demostró que tiene músculo
político.
Las
críticas se le van a venir encima, y desde luego las van a impulsar desde los
gobiernos estatales y municipales. Y seguramente el centro fundamental de esas
críticas serán fundamentadas en el dicho de que al parar actividades a Águeda no
le importa la afectación que hace a los ciudadanos que no tenemos nada que ver
en el conflicto. Pero a los ciudadanos nos queda bien claro que el problema no
es generado por Águeda Galicia ni su sindicato, es generado por los malos
gobiernos que no pagan los derechos y prestaciones de los trabajadores. Nomás
con que paguen lo que les deben y todo se termina, todos felices y contentos,
pero no pagan y de pilón quieren convertir a
la líder en la responsable del desastre en que están tanto el gobierno
estatal como los municipales. En lugar de pagarles lo que les deben inflan
irresponsablemente las nóminas con trabajadores de confianza o hacen dispendio
de recursos públicos o de plano inflan las obras para quedarse con mochadas y
asi, no habrá nunca presupuesto que ajuste para pagar los derechos y
prestaciones de los trabajadores. Que eliminen privilegios y combatan la
corrupción en sus gobiernos para que les ajuste el dinero y les paguen a los
trabajadores todos sus derechos y prestaciones.
Desde
luego que habrá quienes opinen que las prestaciones que tienen los trabajadores
son estratosféricas y que por eso Águeda está ahogando las finanzas del estado
y los municipios. Lo mismo: las finanzas están colapsadas por la corrupción
galopante de políticos y funcionarios que han llevado a Nayarit al desastre
financiero, no quieran descargar la crisis financiera de Nayarit en la espalda
de los trabajadores. Ellos lucharon por tener esos beneficios y lo lograron y
se les venía pagando puntualmente. ¿Por qué en el gobierno de Toño Echevarría
no hubo tanto problema si ya tenían esas prestaciones? ¿Que Ney les regaló
otros beneficios en su conflicto por dejar hundido al actual gobernador? Ese no
es problema de los trabajadores es un problema de los políticos y gobernantes.
Y en el ayuntamiento capitalino mi amigo Polo ya sabía cómo estaban las cosas
asi que andar de llorón no resuelve nada y, si no puede pues que renuncie, asi
de fácil.
Con
esa demostración de fuerza política, la líder y su sindicato reafirman que son
actores políticos vivos y actuantes en Nayarit y que, ahora que se está
llegando la hora de otra coyuntura política, seguramente será aprovechada por
ellos para resolver sus problemas. Y eso es válido pues ante la cerrazón de las
instituciones para reconocerles todos sus derechos, los trabajadores
organizados tienen todo el derecho de buscar alternativas políticas que les
permitan la defensa de ellos. Y la coyuntura político electoral venidera es una
oportunidad de oro.
En ese
contexto, el tiempo corre a favor de Águeda y los trabajadores, a medida que
pasa el tiempo, a medida que corren los días, los bonos políticos de ellos
tendrán más valor. Lo contrario sucede con los gobernantes, y más con aquellos
que quieren andar de brincolines pasando de una liana a otra, pasando de un
hueso a otro, sus bonos políticos serán menores si no resuelven los problemas.
Si llega diciembre sin resolver los problemas, los candidatos van a tener mayor
influencia política para decidir en ese tipo de conflictos y Águeda y los
trabajadores por supuesto que tendrán mayor posibilidad de triunfo a la hora de
decidir a quién apoyar. Sólo es cuestión de no equivocarse, porque si se
equivocan políticamente se les puede revertir la situación.
Pero mientras
maduran un poquito más los tiempos político electorales, Águeda se posiciona
como una fuerza política viviente, una fuerza política que puede impulsar
diputados, presidentes municipales, regidores y hasta influir con mucho peso en
la definición del nuevo gobernador. Seguramente Águeda tiene en Tepic alrededor
de siete mil afiliados, si suponemos que nomás la mitad se define en un
proyecto con ella estamos hablando de tres mil quinientos trabajadores que
andarán como hormiguita en las elecciones, pero si además contamos sus familias
y amigos ese ejercito electoral se hace más importante en la capital y, desde
luego en el estado. Ese ejército no lo tiene ningún partido político,
incluyendo los que se dicen aliados.
Mi percepción
es que si Águeda sostiene el paso político, si no la doblan políticamente los
gobernantes, lo cual creo que nunca sucederá
a menos que les paguen, entonces el SUTSEM se convertirá, como casi
siempre, en una fuerza definitoria del futuro político de Nayarit y, si logra
tener un peso importante en el congreso del estado, con el gobernador que sea,
entonces sí, las cosas cambiarán mucho para ese sindicato que ha demostrado
unidad a toda costa. Pero mientras las cosas suceden Águeda y su sindicato
están demostrando fuerza política debido a su cohesión interna y a la firmeza
de las convicciones de sus integrantes.
