“Estaba
un granjero dando de pastar a su rebaño de ovejas, cuando de repente aparece
por el inhóspito camino una 4x4 full 0KM. Para frente al viejito y se baja un
chavo de no más de 30, traje negro, camisa blanca "Hugo Boss" y
zapatos "DKNY", se acerca al viejo y le dice: Señor, si yo le adivino
cuántas ovejas tiene usted en su rebaño, ¿me regala una? El viejo responde con
algo de asombro: Sí, como no. Entonces el joven vuelve a su 4x4 y saca una
Toshiba Tecra 8000 con 128 MB de RAM, se conecta a la Red de Redes, baja una
base de datos de 300 MB, entra a una página de la NASA, mediante un satélite
identifica la zona exacta de dónde está el rebaño, calcula el promedio
histórico del tamaño de una oveja tipo "Merino", mediante una tabla
dinámica de Excel y con la ejecución de algunas Macros personalizadas en Visual
Basic, logra completar el diagrama de flujo del Microsoft Project, y luego de
tres horas le responde al viejo: Usted tiene 1.347 ovejas y 4 pueden estar
preñadas. El viejo asintió y le dijo que efectivamente así era, y que se
llevara una oveja. El joven tomó una y la cargó en la camioneta, cuando se
estaba por ir el viejo lo detuvo y le preguntó: Disculpe, pero si yo llegase a
adivinar en donde estudió, ¿usted me devuelve mi oveja? El joven le dijo
sonriente: Seguro, hombre. Mientras abría la puerta de su 4x4 para marcharse. El
viejo entonces contestó: Usted estudió en la UAN (Universidad Autónoma de
Noruega no crean que de Nayarit). El joven sorprendido completamente comentó: ¡Exacto!
Y mientras le devolvía la oveja que había tomado preguntó: ¿Cómo se dio cuenta?
Y el viejo granjero le respondió:
Por 4 razones: Primero por estúpido, segundo vino sin que yo
le hablara, tercero me cobró por decirme algo que yo ya sé, cuarta, se nota que
no conoce NADA de negocios, porque se estaba llevando un pinche perro”.
Esa es la
experiencia de los campesinos. Frente a los “estudiados”, frente a los
políticos corruptos que los utilizan para lograr votos, seguirlos empobreciendo
y luego darles “un plato de lentejas” para tenerlos en la miseria para seguir
cosechando más votos, frente a esa hipócrita política de los “estudiados”
metidos a políticos, está la experiencia campesina, la sabiduría campesina
acumulada en años y años de arduo trabajo.
Cada que hay elecciones, a los
campesinos les llegan los discursos por montones. No hay político que no les
prometa los “bueyes y la carreta”, no faltan políticos que se desgarran las
vestiduras para decir que ya es el tiempo de los campesinos, que ya no puede
vivir el campo asi, con la miseria generalizada y con un campo abandonado.
Demagogia y más demagogia, palabrería hueca. Ante eso se levanta la voz y
experiencia campesina que ya no cree, ya conocen a los políticos de todos los
colores y sabores. Bueno, hasta el famoso Tigre Echevarría en campaña les decía
que les iba a demostrar que si se puede y que le dieran chanza y ya ven que
hasta pendejos les dijo. Ahora les llegan los campesinos Nylon, esos campesinos
que tienen manos rosaditas porque nunca agarraron un azadón o una cultivadora
jalada por machos o caballos, muchos menos haberse metido a los tabacales a
trabajar directamente en los campos o “faineando” frijol o en la pizca del maíz, con nuevos discursos,
con congresos nacionales desde donde saldrán fórmulas mágicas para sacar del
bache al campo.
Esos políticos vaquetones ya saben
que se trata de una farsa, ya saben que mientas sigan los gobiernos corruptos neoliberales
no se podrá salir del bache. Pero insisten en engañar a los campesinos, solo
que, a estas alturas nuestros campiranos han dejado de ser una simple masa
amorfa sin pensamiento propio para pasar a ser personas con mayor conciencia
acerca de su futuro, han dejado de representar un número de votos para ser
parte activa en la exigencia de políticas públicas que saquen adelante al campo
mexicano.
Nuestro campo mexicano sólo floreció
con altas tasas de crecimiento allá en el periodo del desarrollo estabilizador
en los años 1955 hasta fines de los sesentas y principios de los setentas, y un
poco se vió inyectado de recursos en el periodo del boom petrolero, allá por
fines de los setentas y principios de los ochentas (Con López Portillo), pero después
de ahí, desde el momento en que arribaron las políticas neoliberales desde el
año 1983, el campo ha sido un desastre, ha sido permanentemente sometido a políticas
depredadoras de la vida campesina y no hay posibilidad de salida sino hasta el momento
de cambiar ese tipo de políticas y eso no se logra con los gobiernos emanados
del PRI y sus conserjes de los partidos PAN y PRD y demás miniaturas. Por eso,
esos congresos campesinos son más de los mismo, representan otra ola de
demagogia pura en los momentos de coyunturas electorales.
La pobreza campesina no se origina
porque los campesinos sean “güevones”, ya lo han demostrado que no es asi, como
tampoco es generada porque sean “borrachos”. La miseria se genera a partir de
esas políticas públicas depredadores que se aplican para fortalecer el modelo
neoliberal, un modelo de corte empresarial en donde el Estado abandona su
responsabilidad política y social de ser rector del desarrollo y por tanto abandona
a los campesinos a la vorágine de una competencia depredadora y desleal pues
son los grandes capitales nacionales y extranjeros los beneficiarios de ellas.
Hay que aclarar que no todo el campo está en desastre, lo está la agricultura campesina,
pero no la empresarial. En Nayarit hay ejemplos de ello.
PD. Dicen
que estaba Manuel Cota recorriendo uno de los ejidos de Nayarit, en eso ve a un
campesino tirado en una hamaca a la sombra de un árbol, descansando. Cota se le
acerca y le busca conversación: Hola amigo, ¿Cómo está usted. ? Le contesta:
Muy bien mi líder, aquí descansando. Dígame, pregunta Cota, por qué usted no
trabaja más por sus tierras. ¿Y para qué? Responde el campirano. Para tener
grandes cosechas y vender más, asiente Cota. ¿Y para qué? Vuelve a replicar el
campirano. Para poder ganar más dinero y comprar ganado, le responde Cota. ¿Y
para qué? Le vuelve a insistir el campirano. Y Cota, haciendo gala de sus
conocimientos del campo Mexicano le dice: El ganado lo puedes reproducir y
vender y ganar más dinero. ¿Y para qué? Vuelve a replicar el campirano. Y Cota,
con una displicencia que da el ser contador metido a campesino le contesta: Para
tener una casa bonita y vivir tranquilo y descansar. A lo que el campirano le
dice: ¿Y qué estoy haciendo?
