No me gusta decir, se los dije,
pero se los dije: unifíquense para dar la pelea, sólo así se podía dar la pelea
con mas equidad , pero no quisieron y el resultado ahí está: Carlos Muñoz ganó
la elección del SPAUAN. Desde aquí le envío la felicitación a todos los
académicos porque demostraron madurez para llevar a cabo la elección y, aunque
Carlos no es santo de mi devoción por ser el responsable del quebranto
financiero del fondo de pensiones y por permitir las regresiones laborales, ya que mientras no deslinde
responsabilidades el es el responsable de todo, también Carlos merece una
felicitación por tener el voto mayoritario de los spauanistas.
Desde
luego que habrá quienes critiquen el triunfo de Carlos por el hecho de la intervención
de la rectoría en el proceso, pero, ante esa afirmación cabe la pregunta ¿Y
quien no sabia eso? ¿Acaso no sabían que le iban a pagar la factura política
por haber ayudado a Juan López a imponer al maestro Nacho como rector contra
viento y marea, en un consejo donde la comunidad universitaria no decidió?
¿Acaso no sabían que la elección del SPAUAN y la de la rectoría eran parte de
un mismo paquete? Quienes critiquen el triunfo de Carlos no lo pueden hacer
sobre la base de la inocencia política. Y por si eso fuera poco, a los
académicos universitarios no les pusieron una pistola en la cabeza en los
quince segundos que duran frente a la urna donde sólo ellos pueden decidir. EL
voto es libre y secreto, asi que el triunfo de Carlos es inobjetable.
Pero
aquí lo importante ya no es el triunfo de Carlos Muñoz, ahora lo importante es
¿qué harán los académicos universitarios derrotados? Sus alternativas son
varias: 1) Se pueden quedar dentro del SPAUAN, con negociación o sin negociación
con Carlos, e integrar una corriente critica dentro del propio sindicato que
trate de frenar desde dentro del mismo las posibles embestidas contra los
derechos de los trabajadores que sean avaladas por el nuevo comité central; 2)
Salirse del SPAUAN y formar otro sindicato de académicos o un frente de
académicos sin personalidad jurídica; 3) Integrarse al STUAN como alternativa
sindical; 4) Integrarse como una sección de académicos en el SETUAN; 5) aceptar
plenamente su derrota y volver a aparecer dentro de tres años. ¿Qué harán?
Si
optan por la alternativa 3, que es la que me corresponde puedo decirles lo
siguiente: EL cambio de dirigencia en el STUAN está próximo a desarrollarse en
septiembre. Se puede desarrollar un diálogo para su integración y para que
tengan representación legal. Tenemos la demanda laboral en los tribunales para
terminar con la exclusividad en la gestión y administración de las plazas y
está avanzando dicho proceso. Emitido el laudo, tendríamos derecho a todo en la
proporción del numero de afiliados y el SPAUAN tendría que rendir cuentas al
STUAN de todo lo que recibe y además tendríamos derecho a todo, excepto a hacer
la negociación contractual. Si vamos más a fondo, les digo que el STUAN es un
sindicato de institución, no gremial, y podría plantearse la unidad de los
trabajadores administrativos y académicos formando un solo bloque, de hecho, tendríamos
mucho mas fuerza que el propio SPAUAN aunque no tengamos en lo inmediato la
titularidad del contrato, situación a la que nos enfilaríamos para formar un
solo contrato colectivo de trabajo. Esto por supuesto, implicaría llegar a los
acuerdos necesarios con los integrantes del SETUAN lo cual es una posibilidad
lejana, pero posible. Este es un excelente camino para defender los derechos ante
la embestida que se viene contra los trabajadores de parte del gobierno federal
y que nos golpeará a través de las rectorías en el caso de las universidades
públicas. Los otros caminos representan pulverización de los esfuerzos de los
trabajadores para defenderse.
En
realidad espero que la decisión que tomen, sea cual sea, requiere de unidad de
los trabajadores para la defensa de las condiciones laborales. Si no nos
unificamos por la vía de una sola organización con personalidad jurídica,
habria que hacerlo aunque sea por la vía política, pero unidos. Ya estamos
viendo cómo la nueva administración rectoral empieza a tomar decisiones casi al
nivel de ocurrencia, lo cual no es buena señal porque una administración asi
seguramente será una administración que cometerá muchos errores en perjuicio de
nuestros derechos. De hecho, tener un sindicato fuerte aunque no sea el titular
del contrato, obligaría a Carlos Muñoz a muchas cosas porque desde ahí, con el
laudo que les menciono, podríamos estar nulificando muchas decisiones que se pudieran
hacer en contubernio entre la rectoría y su sindicato y que reflejen
mutilaciones de los derechos. Pero además podríamos estar doblegando a la rectoría
a que se maneje con respeto al estado de derecho, con transparencia y con
rendición de cuentas.
Hay
algunos que señalan la victoria de Carlos Muñoz como la segunda derrota de Luis
Manuel Hernández Escobedo, lo cual pudiera ser cierto, pero, sea como sea, lo
que si les puedo decir es que, aunque el dirigente del SETUAN no es santo de mi
devoción, si no reconocemos el hecho de que este dirigente es el que mayor
fortaleza tiene dentro de la UAN es pecar de ceguera política. Carlos aun con
su triunfo, quedó pulverizado y, para fortalecerse, tendría que hacer una
operación política de sanar heridas y raspones para volver a unificar, lo cual
dudo mucho que lo logre. Así las cosas en el lado de los académicos, esperemos
las decisiones que tomen.
