En el STUAN habíamos decidido
esperar un tiempo prudente para opinar acerca de la nueva administración
universitaria. Pero son tan rápidas las decisiones que el nuevo rector Ignacio
Peña está tomando que resulta mucha la tentación y poca la resistencia para no
opinar sobre sus acciones. Ahora resulta que ya se anda anunciando que habrá
una reforma al estatuto de gobierno de la Universidad para crear la figura de
VICERRECTOR a la que ya de antemano el
rector está anunciando a su titular. ¡Increíble! ¿Pensará Peña que la UAN es su
juguete y que puede hacer lo que se le pegue la gana?
El
nuevo titular que está anunciando Peña es el maestro Rea, con quien por
supuesto no tenemos nada, es un muchacho que como muchos en la UAN pueden
ayudar a la institución. Pero las cosas no son así. Para empezar no se puede
estar engrosando la burocracia universitaria cuando tenemos una crisis
financiera enfrente. ¿A quien chingados se le ocurre gastar más en burocracia sabiendo
que no hay dinero? Tal parece que al rector no le “cae el veinte” y anda en la
luna de miel creyendo que la UAN se debe manejar como si estuviera en
prosperidad financiera. No resuelve los rezagos y pendientes que le heredaron
pero ya anda tratando de engrosar las filas de la burocracia.
En
segundo lugar, las reformas al estatuto son después de haber realizado una
reforma a la ley orgánica. Yo estoy de acuerdo en que internamente a la hora
que se quiera se puede reformar la ley interna de la UAN, pero lo que el
proceso de cambio de rector reflejó es que la comunidad universitaria requiere primero
una reforma a la ley en donde se plasme el nuevo modelo universitario y de ahí se
hacen los ajustes al estatuto de gobierno y, si en ese proceso resulta que hay
necesidad de una vicerrectoría entonces se incorpora para posteriormente
revisar los perfiles de universitarios en la UAN para decidir quien ocupará el puesto.
Incluso, en la misma reforma a la ley orgánica se puede establecer que el
rector no deba nombrar a los funcionarios, en fin, puede haber muchas
modificaciones, pero no es al revés el asunto, o sea, primero tener al nuevo
funcionario y luego reformar la ley como traje a la medida.
Entonces,
antes que engrosar la burocracia y reformar el estatuto para poner a un
personaje ahí, lo primero que debe hacerse es convocar a la comunidad
universitaria para la reforma del nuevo modelo universitario cuyas conclusiones
se reflejen en una propuesta de reforma a la ley orgánica que el consejo
general universitario le deba hacer al congreso del estado. Y una vez que ahí se
definan las cosas, entonces proceder a lo que cualquier instancia legislativa
llama “leyes secundarias” que para nuestro caso es ajustar el estatuto a la
nueva ley y reglamentar lo que en esta última se establezca. Pero no la revés:
Primero poner al funcionario y luego reformar la ley para ajustarla a él. ¡Sólo
a los de la UAN se les ocurre hacer leyes como traje a la medida de las
necesidades de las personas!
¿La
UAN necesita un vicerrector? ¿Bajo que diagnóstico se hará una propuesta al consejo
general universitario en donde se pretende reformar el estatuto? ¿Fue una
demanda central de la comunidad universitaria que esa figura exista en la
comunidad universitaria? Ahora que se dio el proceso de cambio de
administración central, ¿Quién o quienes le demandaron a Peña que debería de haber
una vicerrectoría? La UAN no es de su propiedad ni se puede manejar a capricho,
hay muchas cosas que hacer antes que andar creando funcionarios a diestra y
siniestra. En la UAN el horno no está para bollos.
El
rector debe atender cosas urgentes y necesarias, de inmediato, antes que andar
creando burocracia y reformar el estatuto de gobierno al vapor sin
participación de la comunidad universitaria. ¿Acaso no le quedó claro que si
los consejeros deciden nuevamente situaciones al margen de la comunidad
universitaria las cosas se pueden volver a alterar? Acaso no le quedo claro al
rector Peña que los universitarios ya exigen que las decisiones que se tomen en
el consejo general universitario deben estar consensadas con los representados
y que no debe haber decisiones unilaterales ni personaleras de parte de los
consejeros? ¿O acudiremos nuevamente a la presencia de una nueva administración
sorda y autoritaria? ¿Dónde queda la legitimidad de las decisiones de la
administración si ya la comunidad universitaria eso fue lo que demandó en el
proceso pasado?
En
lugar de eso los universitarios veríamos mejor con buenos ojos que
transparentara ante la comunidad universitaria lo que ya le entregó Juan López
como institución y que informara como le entregaron la UAN a pesar de que
ahorita esté en etapa de verificación de la información, o veríamos con buenos
ojos que ya transparentara la nomina, los contratos y toda la información
financiera de la UAN tal como lo obliga la ley de transparencia, pero ni una
cosa ni otra y en lugar de eso anda pretendiendo engrosar las filas de la
burocracia en medio de la crisis financiera y hacer reformas al estatuto sin
participación nuevamente de la comunidad universitaria, esto es, con los 118
consejeros solamente, donde muchos estudiantes, como el 27% del consejo, son
preparatorianos. Tal parece que la rectoría le está quedando grande al maestro
Nacho.
PD. El maestro Rea ha sido un
luchador de la democracia: ¿Se prestará
a ser un funcionario sin legitimidad y designado bajo condiciones
plenamente cuestionables, legales pero cuestionables? Si el maestro Rea está
urgido de una posición administrativa, lo más ideal seria que lo nombrara como
comisionado para la reforma y una vez que se haga, que la logre consensar con
la comunidad universitaria, el ser funcionario de alto nivel le quede como reconocimiento a ese proceso.
En fin, cada quien.
