08 diciembre 2014

MEJOR QUE NO RENUNCIE PEÑA NIETO


A mis escasos lectores no les va a gustar que diga que es mejor que no renuncie Peña Nieto a pesar del grave descontento social que hay en el país. Me van a condenar por preferir que no renuncie Peña. Pero dejando de lado las pasiones que envuelva el rechazo popular al presidente, vamos revisando que pasaría ante una eventual renuncia. El artículo 84 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos regula ese proceso. Y se los transcribo íntegramente para que cada quien  saque sus propias reflexiones. Dice así.
      En caso de falta absoluta del Presidente de la República, en tanto el Congreso nombra al presidente interino o substituto, lo que deberá ocurrir en un término no mayor a sesenta días, el Secretario de Gobernación asumirá provisionalmente la titularidad del Poder Ejecutivo. En este caso no será aplicable lo establecido en las fracciones II, III y VI  del artículo 82 de esta Constitución (tener 35años, residencia de un año y no se secretario, subsecretario, gobernador, fiscal o jefe del DF).
Quien ocupe provisionalmente la Presidencia no podrá remover o designar a los Secretarios de Estado sin autorización previa de la Cámara de Senadores. Asimismo, entregará al Congreso de la Unión un informe de labores en un plazo no mayor a diez días, contados a partir del momento en que termine su encargo.
 Cuando la falta absoluta del Presidente ocurriese en los dos primeros años del período respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones y concurriendo, cuando menos, las dos terceras partes del número total de los miembros de cada Cámara, se constituirá inmediatamente en Colegio Electoral y nombrará en escrutinio secreto y por mayoría absoluta de votos, un presidente interino, en los términos que disponga la Ley del Congreso. El mismo Congreso expedirá, dentro de los diez días siguientes a dicho nombramiento, la convocatoria para la elección del Presidente que deba concluir el período respectivo, debiendo mediar entre la fecha de la convocatoria y la que se señale para la realización de la jornada electoral, un plazo no menor de siete meses ni mayor de nueve. El así electo iniciará su encargo y rendirá protesta ante el Congreso siete días después de concluido el proceso electoral.
 Si el Congreso no estuviere en sesiones, la Comisión Permanente lo convocará inmediatamente a sesiones extraordinarias para que se constituya en Colegio Electoral, nombre un presidente interino y expida la convocatoria a elecciones presidenciales en los términos del párrafo anterior.
 Cuando la falta absoluta del Presidente ocurriese en los cuatro últimos años del período respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones, designará al presidente substituto que deberá concluir el período, siguiendo, en lo conducente, el mismo procedimiento que en el caso del presidente interino.
 Si el Congreso no estuviere reunido, la Comisión Permanente lo convocará inmediatamente a sesiones extraordinarias para que se constituya en Colegio Electoral y nombre un presidente substituto siguiendo, en lo conducente, el mismo procedimiento que en el caso del presidente interino”. Hasta aquí es el articulo 82. ¿Qué se puede decir de esto?
Si se fijan, el primero de diciembre de este año, ya se cumplieron dos años de gobierno, lo cual significa que lo que aplica de dicho articulo constitucional es aquella referente a que la falta absoluta se presenta  en el periodo cuando el presidente faltaría en los últimos cuatro años. Y lo que sucede en ese caso es que el Congreso de la Unión designa un substituto para culminar el periodo. Es decir, la renuncia de Peña como resultado del rechazo popular, que seria un logro histórico, quedaría en manos de la Partidocracia, y no en las urnas y en las manos de los ciudadanos. ¿Se imaginan Acosta Naranjo y los chuchos vendiendo caro su amor a los poderosos de este país para legitimar el simple hecho de un cambio de rostros en la presidencia?
El PRI, aliado con sus partidos satélites y con el aval de los chuchos del PRD y sus aliados naturales del PAN, solamente negociarían el poner a otro colega de la misma clase política nacional y la gente ya se quedaría contenta sin que se haya presentado un cambio radical en el país producto de la movilización popular. ¿De qué habrán servido las movilizaciones y los muertos de Ayotzinapa? ¡De nada! Solo quedaría la impresión de que el pueblo ganó, pero en los hechos no se ganaría nada, no habria transformaciones radicales en el país.
Es mejor entonces que la presencia de Peña Nieto en los Pinos siga siendo el motor de movilizaciones que obliguen a realizar cambios institucionales para bien del país, como ya ha sucedido en otros tiempos donde la sociedad organizada hizo que se profundizara la democracia. De lo contrario, las movilizaciones sólo habrán sido catarsis para sacar a flote la rabia popular por tener una sociedad desigual, donde la corrupción, la impunidad y la inseguridad campean a flor de piel. robertogbernal@gmail.com
PD. Sería una situación muy grotesca que aquellos que fueron los responsables de la masacre de los estudiantes de Ayotzinapa, o sea los perredistas que impusieron al gobernador Aguirre y al presidente municipal de Iguala (entre ellos recuerden que Acosta Naranjo fue el delegado del PRD para impulsar esas candidaturas) resulten beneficiados por meterse al proceso de designación del presidente substituto. ¡Que chingoneria! Los responsables de los asesinatos negociando su “amor” con los del PRI para legitimar al nuevo presidente. Mejor que se quede Peña Nieto en los Pinos y las movilizaciones continúen hasta que haya cambios institucionales, como eso de terminar con la partidocracia, terminar con la corrupción y la impunidad, avanzar en la transparencia y la rendición de cuentas entre otros temas. www.trincherauniversitaria.blogspot.mx











OTRA DENUNCIA CON NAVARRO ¿Y?

CON NAVARRO QUINTERO EN 2018 ¿Y?