Ahora que está de moda el tema de la corrupción, no está de mas recordar
algunos de los fragmentos que desde con Miguel de La Madrid Hurtado se dijeron.
Es un tema añejo y no ha pasado nada, por eso es importante preguntarse
¿Cuántos años mas faltan para terminar con los corruptos de este país? La
pudrición institucional cada día correo mas las entrañas de todo nuestro
sistema. Políticos y funcionarios de todos los niveles están metidos en el ajo
de la corrupción.
Los panistas que proponen
el sistema anticorrupción son los que protagonizaron el escandalo en Puerto
Vallarta y el escandalo de ”los moches”; los perredistas coludidos con el
crimen organizado y mas mercenarios que los panistas; de los priistas ya no se
diga, y asi por el estilo en todos lados. Presidentes municipales,
gobernadores, funcionarios públicos de todos los niveles, ministerios públicos
jueces, etcétera, todo el entramado institucional está podrido.
Fíjense lo que desde hace
36 años ya decía el ex presidente De la Madrid dirigiéndose a los senadores:
“La libertad individual para pensar y hacer es cuestión de cada quién. No
corresponde al Estado tutelar la moralidad personal que la inspira. Pero el
Estado tiene la obligación ineludible de prevenir y sancionar la inmoralidad
social, la corrupción. Ella afecta los derechos de otros, de la sociedad, de
los intereses nacionales. Y en el México de nuestros días, nuestro pueblo exige
con urgencia una renovación moral de la sociedad que ataque de raíz los daños
de la corrupción en el bienestar de su convivencia social”.
Ya desde ahí se hablaba de la necesidad del estado de
combatir la corrupción. ¿Y que tenemos ahora después de tantos años? 36 años
son muchas generaciones en medio y los resultados a la luz de los hechos
actuales no son nada buenos. Cada día que pasa los mexicanos estamos hundidos
en la miseria y cada día que pasa también aparecen nuevos políticos que
acumulan riquezas al amparo del poder público.
Otro párrafo digno de comentarse es el siguiente del
mismo texto de aquel presidente: “Hay que establecer las normas que obliguen
con efectividad al servidor público con la sociedad, para que sus obligaciones
no se disuelvan y para que el comportamiento honrado prevalezca. Se necesitan
bases nuevas por las que la sociedad recurra al Derecho y no se vea forzada a
quebrantarlo para obtener del gobierno lo que en justicia le corresponde, para
que los recursos económicos nacionales aumenten el bienestar del pueblo”. ¿Qué
opinará de este párrafo la sociedad cuando ve que hay gobernantes que se
compran casas, ranchos y caballos pura sangre cuando antes de estar en el
gobierno no eran mas que unos pobres trabajadores como ahora lo somos la
mayoría? ¿Qué opinarán los trabajadores que estamos viendo violentados nuestros
derechos laborales y que vemos cómo se tuerce la ley para violentar lo que está
en el derecho? No somos los trabajadores los que quebrantamos el derecho para
obtener lo que en justicia nos corresponde, es la propia autoridad la que
quebranta el derecho para violentar lo que en justicia nos corresponde. Esa
afirmación de Miguel De la Madrid cobra vigencia porque es un planteamiento de
que seamos sometidos al estado de derecho, solo que aquí son las propias
autoridades quienes no están sometidas al imperio de la ley, y no lo están
porque se practica la corrupción en todo su esplendor.
Y resulta que De La Madrid aquí le habla al “rarito”, un
chiquillo empresario Nayarita nacido en algodones, que no conoce de pobreza
pero ahora quiere seguir haciendo negocios al amparo del poder. Así le dijo
Miguel De la Madrid desde entonces: “No es compatible servir en puestos
públicos y simultáneamente tener negocios cuya actividad se funda en las
relaciones económicas con el gobierno. Esta dualidad es inmoral: o se gobierna
o se hacen negocios. Los empleos, cargos o comisiones en el servicio público no
deben ser botín de nadie, sino salvaguarda de la legalidad, honradez, lealtad,
parcialidad, economía y eficacia con que hay que servir los intereses del
pueblo”.
Esa es una afirmación mortal, un golpazo duro para estos
imberbes niños bien nacidos en sabanas aterciopeladas pero que tienen una mente
perversa, un golpe entre quijada y oreja, pues solamente les interesa el poder
para seguir amasando fortunas bajo el manto protector del gobierno. Y es que ya
lo dijo el filósofo y pitoniso de su padre, al que los de Colonia seis de enero
lo bautizaron con el mote de “hocico sin rienda”, que será gobernador.
Seguramente ya visitó a su oráculo y le dijo que el “rarito” empresario
aspirante a político será gobernador. Yo espero que por lo menos lo sea pero de
la colonia Zitacua, ahí donde se refugian nuestros estimados indígenas coras. robertogbernal@gmail.com
PD. Para finalizar hay que trascribir esta ultima recomendación
del ex presidente: “La exigencia de renovación moral también impone
responsabilidad al pueblo, a la sociedad. La inmoralidad social nos afecta a
todos y todos tenemos responsabilidad en el cumplimiento de lo que demandamos y
exigimos”. Para decirlo coloquialmente, si tenemos ese tipo de políticos
corruptos que trafican con el poder es porque nosotros el pueblo lo permitimos,
o sea pues, que no se les vaya a ocurrir votar por un traficante de influencias
para llevarlo al poder. www.trincherauniversitaria.blogspot.mx
