09 diciembre 2014

DE LA MADRID HURTADO A 36 AÑOS

Ahora que está de moda el tema de la corrupción, no está de mas recordar algunos de los fragmentos que desde con Miguel de La Madrid Hurtado se dijeron. Es un tema añejo y no ha pasado nada, por eso es importante preguntarse ¿Cuántos años mas faltan para terminar con los corruptos de este país? La pudrición institucional cada día correo mas las entrañas de todo nuestro sistema. Políticos y funcionarios de todos los niveles están metidos en el ajo de la corrupción.
            Los panistas que proponen el sistema anticorrupción son los que protagonizaron el escandalo en Puerto Vallarta y el escandalo de ”los moches”; los perredistas coludidos con el crimen organizado y mas mercenarios que los panistas; de los priistas ya no se diga, y asi por el estilo en todos lados. Presidentes municipales, gobernadores, funcionarios públicos de todos los niveles, ministerios públicos jueces, etcétera, todo el entramado institucional está podrido.
            Fíjense lo que desde hace 36 años ya decía el ex presidente De la Madrid dirigiéndose a los senadores: “La libertad individual para pensar y hacer es cuestión de cada quién. No corresponde al Estado tutelar la moralidad personal que la inspira. Pero el Estado tiene la obligación ineludible de prevenir y sancionar la inmoralidad social, la corrupción. Ella afecta los derechos de otros, de la sociedad, de los intereses nacionales. Y en el México de nuestros días, nuestro pueblo exige con urgencia una renovación moral de la sociedad que ataque de raíz los daños de la corrupción en el bienestar de su convivencia social”.
Ya desde ahí se hablaba de la necesidad del estado de combatir la corrupción. ¿Y que tenemos ahora después de tantos años? 36 años son muchas generaciones en medio y los resultados a la luz de los hechos actuales no son nada buenos. Cada día que pasa los mexicanos estamos hundidos en la miseria y cada día que pasa también aparecen nuevos políticos que acumulan riquezas al amparo del poder público.
Otro párrafo digno de comentarse es el siguiente del mismo texto de aquel presidente: “Hay que establecer las normas que obliguen con efectividad al servidor público con la sociedad, para que sus obligaciones no se disuelvan y para que el comportamiento honrado prevalezca. Se necesitan bases nuevas por las que la sociedad recurra al Derecho y no se vea forzada a quebrantarlo para obtener del gobierno lo que en justicia le corresponde, para que los recursos económicos nacionales aumenten el bienestar del pueblo”. ¿Qué opinará de este párrafo la sociedad cuando ve que hay gobernantes que se compran casas, ranchos y caballos pura sangre cuando antes de estar en el gobierno no eran mas que unos pobres trabajadores como ahora lo somos la mayoría? ¿Qué opinarán los trabajadores que estamos viendo violentados nuestros derechos laborales y que vemos cómo se tuerce la ley para violentar lo que está en el derecho? No somos los trabajadores los que quebrantamos el derecho para obtener lo que en justicia nos corresponde, es la propia autoridad la que quebranta el derecho para violentar lo que en justicia nos corresponde. Esa afirmación de Miguel De la Madrid cobra vigencia porque es un planteamiento de que seamos sometidos al estado de derecho, solo que aquí son las propias autoridades quienes no están sometidas al imperio de la ley, y no lo están porque se practica la corrupción en todo su esplendor.
Y resulta que De La Madrid aquí le habla al “rarito”, un chiquillo empresario Nayarita nacido en algodones, que no conoce de pobreza pero ahora quiere seguir haciendo negocios al amparo del poder. Así le dijo Miguel De la Madrid desde entonces: “No es compatible servir en puestos públicos y simultáneamente tener negocios cuya actividad se funda en las relaciones económicas con el gobierno. Esta dualidad es inmoral: o se gobierna o se hacen negocios. Los empleos, cargos o comisiones en el servicio público no deben ser botín de nadie, sino salvaguarda de la legalidad, honradez, lealtad, parcialidad, economía y eficacia con que hay que servir los intereses del pueblo”.
Esa es una afirmación mortal, un golpazo duro para estos imberbes niños bien nacidos en sabanas aterciopeladas pero que tienen una mente perversa, un golpe entre quijada y oreja, pues solamente les interesa el poder para seguir amasando fortunas bajo el manto protector del gobierno. Y es que ya lo dijo el filósofo y pitoniso de su padre, al que los de Colonia seis de enero lo bautizaron con el mote de “hocico sin rienda”, que será gobernador. Seguramente ya visitó a su oráculo y le dijo que el “rarito” empresario aspirante a político será gobernador. Yo espero que por lo menos lo sea pero de la colonia Zitacua, ahí donde se refugian nuestros estimados indígenas coras. robertogbernal@gmail.com

PD. Para finalizar hay que trascribir esta ultima recomendación del ex presidente: “La exigencia de renovación moral también impone responsabilidad al pueblo, a la sociedad. La inmoralidad social nos afecta a todos y todos tenemos responsabilidad en el cumplimiento de lo que demandamos y exigimos”. Para decirlo coloquialmente, si tenemos ese tipo de políticos corruptos que trafican con el poder es porque nosotros el pueblo lo permitimos, o sea pues, que no se les vaya a ocurrir votar por un traficante de influencias para llevarlo al poder. www.trincherauniversitaria.blogspot.mx

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