24 agosto 2010

EL DECÁLOGO DE BUEN GOBIERNO DE LOS PERREDISTAS

Cuando se habla de izquierdas y derechas, algunas veces no podemos más que sonreír socarronamente, porque el contenido ideológico que implica cada concepto, en la actualidad se ha perdido. Las alianzas actuales, antes que ser alianzas ideológicas, son alianzas que se han constituido como una estrategia para vencer a un adversario común de los grupos políticos que regentean a los partidos. A mi me queda claro que si los grupos que regentean al PAN, mediante su alianza con el grupo que regentea al PRD, logra contener el avance del PRI hacia los pinos, posteriormente, con toda certeza, el PAN desechará la alianza. Y entonces, los “chuchos” que hoy dominan y controlan el PRD, serán tirados a la basura.

En contrapartida, los “chuchos” ante su escasa presencia electoral en el país, buscan aprovechar su alianza con el presidente para avanzar en el control de posiciones políticas. Es una conveniencia mutua, por no decir complicidad mutua. A ambos grupos les conviene estar aliados. En ese contexto, Acosta Naranjo ha avanzado en Nayarit, pues trae todo el apoyo presidencial para tal objetivo. Si Acosta se la juega a través de la imposición y la corrupción que significa estar avalando al presidente Calderón, como aprobar el IVA en alimentos y medicinas, y le arrebata literalmente a Martha Elena la candidatura de la posible alianza, con toda certeza que el proyecto que se dice de izquierda será derrotado en las urnas.

Y más cuando los que se dicen de izquierda no han mostrado su proyecto a los Nayaritas. Sólo hemos visto el hambre de posiciones, la ambición desmedida del poder por el poder mismo. Lo único que hemos visto hasta ahora, es el decálogo de buen gobierno que el dirigente nacional ha difundido como parte de su estrategia hacia el 2012. Dicho decálogo, que no es más que un rosario lleno de buenas intenciones, tal como es el camino hacia el infierno, no es de ninguna manera un proyecto sociopolítico que identifique a los Nayaritas con ése partido. Y Aquí cito a Jorge Gómez Nardo, quien en un artículo en un periódico nacional dijo: “No es cuestión de sentirse “verdaderamente” de izquierda, o de presumir pureza de ideales inquebrantables de izquierda. No, eso conduce a discusiones salomónicas que terminan en posiciones testarudas y autoritarias. Porque, ¿quién es realmente de izquierda?, ¿quién piensa y actúa como de izquierda?, ¿quién vive bajo los “cánones” de izquierda? Es más, ¿quién entiende lo que es ser de izquierdas?” Sin duda que son reflexiones que aplican con mucha agudeza a los que se dicen de izquierda en Nayarit.

En el decálogo de Jesús Ortega, presidente nacional del PRD, se dice que se debe impulsar la democracia, entendida como un modo de vida en la cual todos somos iguales ante la ley, en la que se actúa con estricto apego a la legalidad y se promueve y vigila el respeto a las libertades fundamentales. Entonces uno se pregunta: Si todos somos iguales ante la ley ¿Por qué no impulsan las candidaturas ciudadanas? ¿Por qué le ponen candados a las candidaturas ciudadanas? ¿Por qué sostienen que las diputaciones plurinominales se sigan repartiendo para los amigos y cómplices para controlar el membrete partidario y no para los candidatos de mayoría que pierdan pero que saquen el más alto porcentaje de votación? ¿Qué acaso no son de representación proporcional?

Luego también se establece en dicho decálogo, estas situaciones: “La promoción del combate a la corrupción y el abuso de la función pública para el beneficio personal; el uso racional de los recursos financieros, humanos y materiales, y una administración que trabaje mejor y cueste menos”. Esto sin duda que está bien, pero vayamos a la práctica política de los perredistas: ¿Se combate la corrupción cuando tienen militantes que tienen fama de corruptos? ¿Se combate la corrupción cuando no se sabe el origen del escandaloso uso de recursos de uno de sus aspirantes a la gubernatura de Nayarit? ¿Y de otro que es senador cuya senaduría proviene de las complicidades mutuas? Desde luego que no doy nombres, no vaya a ser que me demanden otra vez por difamación, ya ven que el “pelón” Hernández Escobedo hizo eso, mientras en el DF Marcelo Ebrard hizo lo mismo con el cardenal nomás porque dijo que “maiceó” a los magistrados de la suprema corte. Y no es por temor, ya estoy viejo para eso, pero me aburre estar cada rato en la procuraduría. Y así le podemos seguir con el dichoso decálogo de buen gobierno. Lo que se concluye es que no se puede chiflar y tragar pinole al mismo tiempo. Por eso se los he estado diciendo a los que se dicen de izquierda en Nayarit, se los he machacado permanentemente: PRESENTEN EL PROYECTO A LOS NAYARITAS, TRANSPARENTEN LOS ACUERDOS, HAGAN ACUERDOS CON EL PUEBLO, NO SOLO CON LAS CAMARILLAS DE LOS PARTIDOS. Si no es así, no podemos vencer a los adversarios del PRI porque estaremos cojeando del mismo pie, no tendremos autoridad moral para criticar al mal gobierno Neycista. robertogbernal@gmail.com

PD. Ser de izquierda no se logra por declaración o decreto, hay que actuar en su vida cotidiana de acuerdo a esos principios. www.cainay.blogspot.com

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