Lo menos que puedo hacer ante el desplegado que salió publicado el lunes pasado en el que un grupo diverso de ciudadanos se solidarizaron con este escribano de la trinchera, es agradecerles públicamente el apoyo. También le agradezco a los que me llamaron y que no pudieron salir en el citado documento. Pero también quiero aprovechar la oportunidad para decirles a mis escasos lectores que la lucha por la defensa de las libertades constitucionales es dura. En mi caso particular, eso me ha permitido conocer a muchos actores que se dicen progresistas pero a la hora de sacar la cabeza y dar la cara, mejor se esconden.
La lucha contra el “pelón” Hernández Escobedo no es personal. Yo no tengo ningún conflicto personal con el mencionado personaje. Simplemente es un personaje público y como tal, está sujeto al escrutinio público. Sus actuaciones públicas afectan a parte de la sociedad y a veces han afectado a la sociedad entera. Como dirigente del SETUAN, sus acciones han afectado a muchos universitarios y en tal sentido lo he criticado. Sus acciones como diputado afectaron no solamente a una parte del PRD, dado que incluso los miembros de ése partido lo tacharon de ser un personaje que no cumple su palabra, sino que también afectaron a la sociedad. Todo mundo sabe que como diputado se dedicó a avalar las posturas gubernamentales, fuera de toda congruencia con la línea política del partido al que pertenece.
Yo no soy de los que luchan en abstracto contra la corrupción, la impunidad y la injusticia. Yo les pongo nombre y apellido porque escribo en base al interés público, para que la sociedad conozca quienes son los personajes que enlodan nuestras instituciones y las hunden en el descrédito social. Desde luego que esa postura tiene sus riesgos. En la medida en que se exhibe las peripecias de los personajes públicos en ésa misma medida se “pisan callos” que generan reacciones virulentas algunas veces, otras más tibias. Si embargo, cualquiera que se precie de ejercer el periodismo comprometido socialmente, cualquiera que ejercite el periodismo con ética y gran responsabilidad social, sabe de esos riesgos y los asumen. Yo los he asumido y por eso ahora enfrento una denuncia penal.
Tal como dicen todos los ciudadanos que se solidarizaron conmigo públicamente, saben mis escasos lectores que he sido crítico con el actual gobierno. He criticado al gobierno en muchos aspectos, últimamente lo he hecho a partir de su incapacidad para poner fin al problema de la inseguridad y la violencia que hoy hunde a Nayarit. Y he dicho que la oposición no ha estado a la altura de las circunstancias. Lo he sostenido públicamente, existen todos los elementos morales y jurídicos como para exigirle no solamente la renuncia al gobernador del estado, sino para iniciarle el procedimiento de juicio político. Pero la oposición no actúa en tal sentido, apenas últimamente se animaron a pedirle, no a exigirle, la renuncia al gobernador.
Por estas posturas, el citado personaje llamado el “pelón”, quizá haya pensado que denunciándome me pone en las manos del gobierno a quien tanto critico, con el perverso fin de que me finquen delitos inexistentes para encarcelarme y quizá ahí, estando dentro del penal, se finja una pelea y me maten. No es una especulación. Hay casos muy evidentes de cómo encerraron a algunas personas y después de un tiempo de estar dentro del penal, solamente les dijeron un “usté disculpe”. ¿Quieren nombres? Rodolfo Ojeda Díaz, el dueño de la salsa Tepicor, quien estuvo encerrado indebidamente durante seis meses hasta que, solamente bajo la orden de un juez federal, se les dijo a los jueces locales que no había elementos para tenerlo encerrado. Y aún así, el juez mañosamente pretendía “reclasificar el delito” para mantenerlo dentro del penal. Y hay más casos que no quiero mencionar, pero que reflejan la corrupción gubernamental y la podredumbre en la impartición de justicia. Por eso, pensar en que desde la procuraduría me finquen delitos y luego me metan al penal y ahí deshacerse de mi, no es de locos, es un riesgo potencial. Por eso agradezco a todos aquellos que se solidarizaron conmigo públicamente, porque eso demuestra que a pesar de todo, aún existen ciudadanos valientes con los que podemos llevar adelante la transformación de Nayarit. Yo espero que también se solidaricen los que se dicen de oposición, porque se supone que parte del proyecto de oposición para arribar al gobierno deben estar la defensa a ultranza de las libertades constitucionales. Conmigo hay un caso concreto. robertogbernal@gmail.com
PD. Espero que las autoridades federales hayan tomado nota del documento público que firmaron los valientes ciudadanos que se solidarizaron conmigo. De mi parte, se las haré llegar mediante oficio. www.cainay.blogspot.com